lunes, 28 de julio de 2014

Margarita Faúndez: “Confiamos en los dichos del gobierno, para que el deporte paralímpico crezca mucho más”


Los Juegos Suramericanos y los Parasuramericanos realizados en marzo pasado en nuestra capital nos dejaron postales imborrables. Uno de esos inolvidables momentos, lo protagonizó la atleta paralímpica Margarita Faúndez con el oro que obtuvo en la prueba de los 800 metros en la pista central del Estadio Nacional.
No obstante, la llegada al deporte de la destacada atleta no vidente fue por casualidad y a través de la invitación de un compañero de clases, que con el tiempo se convirtió en su compañero de vida. Al principio creyó no tener las habilidades para llegar a ser deportista, ya que por su enfermedad se tuvo que eximir siempre de la clase de Educación Física en el colegio.  Después de seis años de haberse iniciado en la actividad, la atleta chilena es hoy campeona a nivel nacional dentro de su categoría y en 2012 llegó a posicionarse en el 11° puesto del Ranking Mundial. Además de la resonante medalla de oro que consiguió en los recientes I Juegos Parasuramericanos. Acá la entrevista con la flamante campeona parasuramericana de los 800 mts: Margarita Faúndez.
 
 

 
¿Cómo nació tu pasión por el deporte y por el atletismo en especial?

Nace de una invitación que me realizó mi actual pololo, hace seis años. Él había sido atleta convencional en su época escolar (atleta sin discapacidad) y regresaba a las pistas después de estar retirado por ocho años. Ahora lo hacía como atleta paralímpico (discapacidad visual). Él  fue quien descubrió potenciales en mí que hasta ese momento nadie había notado. Luego de tres meses de su insistencia, le dije: Ok. ¡Voy a probar que tal resulta esto! Y temerosa y asustada, partió mi experiencia un 3 de julio de 2008. Jamás  pensé que por querer pasar más tiempo con mi pololo y  por querer desafiarme  a algo nuevo y desconocido, llegaría a ser quien soy hoy en día en el atletismo paralímpico nacional.

Es sabido que en Chile ser deportista es muy difícil ¿Ser mujer deportista y desarrollarse en el movimiento paralímpico lo es aún más? ¿Cuáles han sido los pros y los contras?

Para nadie es desconocido que ser deportista en Chile es muy difícil y claramente ser mujer deportista es mucho más, pero considero que no hay cosa más compleja que ser mujer, deportista y tener una discapacidad, o mejor dicho ser deportista paralímpica. Somos pocas las atletas paralímpicas a nivel mundial,  y atletas no videntes somos aún menos. Debido a esta poca demanda de atletas paralímpicas, en los grandes eventos deportivos como parapanamericanos, mundiales y juegos paralímpicos no se realizan todas las pruebas necesarias, y mucho menos para cada categoría. Me explico: en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011 -el primer gran evento deportivo en el cual participé-,  lamentablemente me tuve que preparar, clasificar y competir en la prueba  de 400 metros, que claramente no era para mí y no era mi especialidad. Esto pasa en todos los grandes eventos deportivos, y por ende, a los competidores nos toca adaptarnos a la prueba del momento y eso es un impedimento para especializarnos en la disciplina adecuada y no desarrollarnos en la prueba donde tenemos mejores posibilidades.

 ¿Cuáles son los apoyos y financiamientos que has recibido?

 El apoyo y el financiamiento que existe en Chile para el deporte es bajísimo y para el deportista paralímpico es mucho menos. Las empresas, instituciones o entidades ven en el atleta una posibilidad de ganar -y no se discute-, pero eso impide que a los deportistas paralímpicos se nos apoye. El deporte paralímpico en Chile es como el hermano chico del deporte convencional y por ende los deportistas sin discapacidad son mucho más conocidos que nosotros porque claramente venden mucho más. Ellos son un producto mucho más atractivo para las empresas; por lo mismo salen mucho más en los medios, son más nombrados y tienen más cobertura. En cambio nosotros somos los discapacitados que le ganan a la vida haciendo un deporte,  y creo que no se nos considera como deportistas de alto rendimiento.

 ¿Cuál ha sido tu experiencia con los auspiciadores?

 He golpeado muchas puertas de empresas, de marcas deportivas y también de otros rubros, pero ha sido complejo. Zuko Go estuvo apoyándonos durante dos  años con la  hidratación deportiva y Sckechers estuvo ayudándonos con las zapatillas durante más de un año. Hasta principios del 2013 no encontrábamos más apoyo, hasta que en septiembre del mismo año Harold Mayne-Nicholls y su fundación “Ganamos Todos”, confiaron en nosotros (Alejandro Arellano, saltador paralímpico y yo) y decidieron apoyarnos en nuestra preparación para los Juegos Parasuramericanos Santiago 2014. Este ha sido el mayor apoyo que he tenido durante los seis años que llevo corriendo.
Muchos preguntan si la vida me ha cambiado después de los Juegos o cuántas ofertas me han llegado por ser medallista de oro; les explico que no ha sido así, pero no pierdo la fe en que el apoyo y la ayuda llegarán pronto.

 ¿Cómo podrías definir el concepto de alto rendimiento?

Ser un deportista de alto rendimiento es estar dedicado ciento por ciento al deporte. Es dedicar tu vida a entrenar, que todo  gire en pos de tu deporte, es alimentarte, descansar, todo para que tus entrenamientos y tu rendimiento mejoren. Muchas veces es dejar todo  de lado para representar a tu país: familia, amigos, fiestas y casi siempre profesión y trabajo.  Es paradójico pensar que no se puede vivir del deporte, pero tampoco se puede ser deportista de alto rendimiento y desarrollar tu profesión.


¿Qué te pareció el fenómeno que se produjo con los Juegos Suramericanos y los Juegos Parasuramericanos?

Es difícil no pensar negativamente, pero siento que nos falta mucho como país  en todo lo relacionado al deporte convencional y paralímpico. Pero es nuestro deber el pensar positivamente y sé que estamos mejorando. Es lindo sentir que tu gente está ahí apoyándote; mi familia nunca había tenido la bendición de estar junto a mí en un  gran evento internacional y eso me hizo feliz. Sé que Chile ha crecido deportivamente, tenemos mejor infraestructura gracias a los juegos y un poco más de cultura deportiva, pero no quiero que nos quedemos ahí, ahora es el momento de seguir mejorando mucho más.

¿Qué impactos han tenido para el movimiento paralímpico los rutilantes triunfos de Cristián Valenzuela?

 Yo siento que si bien el movimiento paralímpico no es Cristián Valenzuela, -como decía un titular de los Juegos-, él si es quien nos representa. Gracias a Cristián  somos más reconocidos, tenemos más beneficios  y  mayor cobertura.  Los deportistas paralímpicos le debemos mucho por  este gran crecimiento del movimiento paralímpico. Yo lo admiro, es el máximo ejemplo del deporte nacional. Con sus triunfos nos demuestra que sí se puede lograr ser campeones. Creo que los chilenos deberíamos sentirnos más que felices de tener un campeón como él, y si todos ponemos de nuestra parte, pueden existir más Cristianes Valenzuela en Chile y ojalá el deporte paralímpico algún día sea mirado igual que el deporte olímpico como en otros países.

 
Descríbenos los pormenores de la medalla de oro que conseguiste en los 800 mts.?

La   medalla de oro que gané en los juegos Parasuramericanos Santiago 2014 es la coronación de mucho esfuerzo, lágrimas, derrotas y alegrías. Es el resumen de todos estos años de carrera deportiva, es el premio más hermoso en estos seis años, desde que di mis primeros pasos en este mundo del deporte y decidí ser parte de él.
Previo a los Juegos Suramericanos -cinco meses antes- tomé la decisión de cambiar de entrenador. Fue un paso difícil de dar y pasé a ser parte del equipo del profesor Ricardo Opazo, que en ese entonces era el entrenador de Cristian Valenzuela y que actualmente es el entrenador oficial de la selección nacional de atletismo paralímpico. Ese gran paso fue lo que me llevó a esa tan anhelada medalla. Hicimos un buen trabajo de equipo con mi entrenador, mi guía Francisco Muñoz y yo. Nos concentramos en el mes de febrero en la ciudad de México y todo se dio perfecto, gracias a la confianza de mi entrenador y  del comité paralímpico también.

Sabíamos que íbamos por medalla, pero yo no tenía muy claro cuál. Tenía temor en no poder controlar la ansiedad, miedos y algunos conflictos que no nos dejaron muy tranquilos los días previos a la competencia. Sin embargo,  logramos dejar todo eso de lado y confiamos en el trabajo que veníamos realizando. El mismo día de la competencia, recién supimos quiénes serían nuestras rivales y ahí confirmamos que íbamos para plata o para oro y que eso iba a  depender únicamente de nuestro desempeño en la pista.

Ese día nunca lo olvidaré, fue un día único. Nunca olvidaré a mi familia gritando por mí, todos felices, haciéndome sentir que era la mejor… fue hermoso. Me paré en la pista concentradísima -ese domingo 30 de marzo-, dejé de escuchar a todo el mundo y luego de ese gran disparo, no supe nada más del mundo real. Fueron los minutos más míos que jamás había vivido y solo cuando llegué a la meta supe que habíamos ganado. Fue una de las alegrías más grandes y hermosas de mi vida, rompí en lágrimas y no atiné a nada más, no me importaban los medios, las cámaras, nada.  Solo pensaba en lo merecida que era esa medalla para mí y en lo feliz que estaba, me costó mucho asumir la realidad  y hasta el día de hoy me cuesta.
Esta medalla me ayudó a creer en mí, a darme de cuenta que sí soy capaz de lograr lo que quiero y que Dios me ama muchísimo. Todo se lo debo a él, a mi familia, principalmente a mi madre y a Alejandro, mi mejor amigo, compañero y pololo, que me trajo a esto seis años atrás.

 ¿Cuál es el actual nivel del atletismo paralímpico suramericano?

 El atletismo parasuramericano es de muy buen nivel. Si nos damos cuenta tenemos a grandes potencias del continente: Brasil, Venezuela y Colombia. Ellos son muy fuertes y no tan solo a nivel suramericano o panamericano, sino que a nivel mundial, y vaya cómo hacía falta que se realizara la primera competencia parasuramericana oficial, para que así siga creciendo mucho más el movimiento paralímpico en Sudamérica.

  ¿Qué le falta al deportista chileno para lograr triunfos en el contexto internacional?

Pienso que falta orden en el deporte en general, pero mucho más en el deporte paralímpico, que es un movimiento que está en pleno desarrollo. Pero estamos creciendo rápidamente. Nos falta apoyo, tanto económico como cultural, y los chilenos todavía no conocen el deporte paralímpico. Somos un país donde solo un deporte es el que importa y los demás pasamos a segundo y tercer plano. Creo que no somos un país deportivamente unido. Nos falta mentalidad, creernos el cuento, saber y sentir que somos los mejores; la actitud hace mucho.

 ¿Cuál es tu opinión de la creación del Comité Paralímpico de Chile?

 Siento que era algo que nos hacía mucha falta como movimiento; estábamos muy solos. La creación del Comité Paralímpico nos da muchas esperanzas. Debería haber un mayor orden, una mejor preparación y deberíamos dejar de ser el hermano chico del deporte olímpico y pasar a ser pares.  Confiamos en los dichos del Gobierno, de que exista una línea de financiamiento directa para nosotros, para que el deporte paralímpico crezca mucho más. 

 ¿Cómo adviertes la creciente inserción de las mujeres en diversas disciplinas deportivas?

Creo que cada vez somos más las mujeres que nos atrevemos a ser deportistas; tengo la fe de que algún día seremos muchas más y ya no existirá esa brecha tan grande tanto en el deporte convencional como en el paralímpico. Donde, en un futuro cercano, no tengamos que quedarnos con menos disciplinas por la poca demanda de mujeres en el deporte. Para ser deportistas hay que ser  valientes y eso es algo que nos caracteriza a las mujeres.

 ¿Qué te parece una mujer como ministra del Deporte?

 Me parece buenísimo que quien nos represente en el deporte sea una mujer, no tengo mucho conocimiento de sus talentos ni virtudes para ser la ministra del Deporte, pero lo que he podido compartir con ella hasta ahora me parece bien y espero que pueda cumplir con todas nuestras expectativas.

 En Chile el sedentarismo de la población supera fácilmente el 90%. ¿Cuál es tu visión respecto a una enfermedad crónica incrustada en nuestra sociedad?

Es una pena terrible, no sólo por el área del deporte, sino por la mala salud que implica eso. Tengo la esperanza de que eso vaya disminuyendo con el pasar del tiempo: cada día más personas le toman el gustito al deporte, espero que no nos quedemos solo en eso y aprendamos a ser más saludables en todo. Que aprendamos a comer, que seamos más deportistas y que criemos mejor a nuestros hijos desde pequeños, en un mundo mejor y más sano, para que aprendamos a querernos y valorarnos más. Para que esto mejore, nosotros debemos dar el primer paso; yo sé que es un tema conflictivo, pero esto va mucho más allá que  salir a trotar algunos días a la semana. Todo parte por uno mismo: si tú cambias, ya estás cambiando el mundo.

¿Podrás compartir tu mejor anécdota?

 No sé si es mi mejor anécdota, pero es la que siempre se me viene a la mente. En  mis primeros años, solía mucho ir a corridas en calle, y como estaba recién partiendo, no tenía un guía aún, así que un día llegué a la corrida nos acercamos al animador y le pedimos si podía decir por el micrófono que yo necesitaba un guía. Bueno, cuento corto, llegó un joven  que iba a competir por primera vez, practicamos un poco lo de la cuerda y el braceo antes, y ya, partimos. A los cincuenta metros de la largada había una pendiente  y él (Sebastián Valdés) me dice: ¡Pendiente ahora! Y me caí a los cincuenta  metros que llevábamos corriendo juntos, porque no me dijo  si la pendiente era hacia arriba o hacia abajo…Yo siempre pensé que la pendiente era hacia abajo, pero no. Y me caí… Desde ese entonces Sebastián y yo aprendimos lo importante que es dar bien las indicaciones. Luego de eso corrimos durante cuatro años juntos y ha sido uno de los mejores guías que he tenido.

viernes, 18 de julio de 2014

Más que un juego, una profesión


Tal como su posición en la cancha, pareciera algo mentirosa la dimisión de Jorge Valdivia a la selección nacional. Curiosa y excéntrica –como su personalidad– es también la forma de hacerlo a través de una cuenta de Twitter. No obstante, su historial indicaría que con un par de guiños, arrumacos y ruegos de la dirigencia o del entrenador, el volante perfectamente podría volver a ceñirse la camiseta de Chile para la Copa América 2015. Si no es así, se despide de la "Roja" un superdotado del fútbol que increíblemente desaprovechó y se farreó su grandísimo talento. Lamentablemente, el "Mago", en sus nueve años como seleccionado chileno, sólo entregó porciones de su virtuosismo y para muchos quedó al debe con su cometido en el equipo de todos.

Curiosamente, Marcelo Bielsa y Jorge Sampaoli en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, respectivamente, lo utilizaron en el centro de la ofensiva y no en la posición que más domina y le acomoda, que es la de habilitador y lanzador. De acuerdo con esto, los resultados de su rendimiento eran esperables; sin embargo, el ex Colo-Colo igual se las arregló para anotarles a los australianos en la última justa planetaria del balón.    

La canción de Mauricio Redolés dice que el copete mató a Gaete, pero también el copete y el carrete han aniquilado  a tanta promesa futbolística en el mundo.

En un paseo por la carrera de Jorge Valdivia, es imposible no acordarse de sus episodios de indisciplina, polémicas que se iniciaron en la Copa América de 2007 con el "Puerto Ordazo" y que se continuaron con los episodios del “Tavelli” y el “Bautizazo” rumbo a Brasil 2014.

El locuaz volante criollo no quedó conforme con sus 94 minutos en Brasil 2014 y decide dar un paso al lado con las disculpas correspondientes por los exabruptos cometidos. Finalmente, su merma física le pasó la cuenta a la hora de la alta competencia y rara vez estuvo disponible y a punto para disputar un partido completo. Lamentablemente, en el esquema de Jorge Sampaoli no sirven jugadores de medio tiempo.

Convengamos en que al ex volante del Palmeiras siempre le resultó fácil jugar a la pelota y quizás por eso no calibró que el fútbol, más que un juego, es una profesión.

martes, 15 de julio de 2014

La historia ya está escrita


Se acabó la justa más importante y políticamente la más poderosa del deporte mundial. Lo de justa es hasta por ahí no más, porque el actual sistema de sorteo está más arreglado que caja de tomates y sigue estando muy sujeto a los intereses de los organizadores. ¿Cómo olvidar la imagen del secretario general de la FIFA escondiendo los papelitos? Digan lo que digan, no es lo mismo enfrentar en la fase de grupos al actual campeón y vicecampeón del mundo que  a  Suiza, Ecuador y Honduras. ¿O usted todavía cree que ha sido obra de la casualidad, el que nos hayamos tenido que enfrentar  a los brasileños en nuestras últimas tres presentaciones mundialistas? El 99,9% de las probabilidades indica que Brasil le gana a Chile en un Mundial de Fútbol.  
Se entienden las variables del negocio y de los intereses creados detrás de él, pero no se puede seguir des-democratizando un campeonato al que se le denomina del mundo. Chile estuvo a un tris de dar el gran batacazo del Mundial, sin embargo la falta de temple y la falta de experiencia en instancias definitorias conspiraron frente al scratch más dócil de todos los tiempos. 

Lo que empezó mal para Brasil, terminó peor con un cuarto lugar y con dos morrocotudas humillaciones en el cuadro final. Definitivamente, prestar la casa para la fiesta no ha sido una buena idea para los brasileños. La herida del “Maracanazo” de 1950  se  reabrió profunda y dramáticamente con esta nueva y dolorosa afrenta. Los holandeses, en tanto, se llevaron merecidamente el tercer lugar y por fútbol debieron disputar la final con los germanos. Pese a que los tulipanes hicieron un buen campeonato, otra vez vuelven a casa sin el oro.

Alemania es el justo campeón de Brasil 2014, porque nadie combinó tan bien lo táctico, lo físico y lo técnico. El equipo teutón brilló con su preciso funcionamiento de conjunto, lo opuesto a un combinado argentino que depositó sus esperanzas en los pies de un genio que demostró que  era de carne y hueso: Lionel Messi. Los trasandinos deben sentirse muy satisfechos con el subcampeonato alcanzado, porque llegaron a la final  a través de  llaves absolutamente accesibles y con lo futbolísticamente justo. La condescendencia de la Sra. FIFA y el premio que le otorgó a Messi como “El mejor jugador del campeonato” más parece un favor político que otra cosa.

El deporte, en todas sus disciplinas, siempre será una fiesta y así se vivió el  Mundial en las oficinas, en las escuelas, en las universidades y en todas partes de nuestro país. Seguramente, el recibimiento a la Selección Nacional usted lo consideró algo showinista al tratarse de un noveno puesto, pero también tenemos que aprender a ser felices y a no andar con la cara larga todo el día. ¡El fútbol es la cosa más importante de las menos importantes!

De acuerdo a los rivales que enfrentó, Chile hizo un correctísimo Mundial y si bien llegó hasta octavos de final como en sus expediciones anteriores, esta vez dio un paso en la calidad de su fútbol. La historia ya está escrita –y que me perdonen muchos estadísticos– pero en la cancha Brasil no fue el cuarto del planeta y Chile tampoco el noveno.

viernes, 4 de julio de 2014

Sin pirotecnias


Siempre he sido un defensor de nuestra identidad, de nuestros ídolos del deporte y del reconocimiento que se les debe hacer en vida. Es así como muchas veces he postulado -desde mis tribunas- el rebautizo del Court Central del Estadio Nacional por los nombres de Nicolás Massú, Marcelo Ríos o Luis Ayala. Asimismo, aplaudí cuando el Estadio de Recoleta se pasó a llamar Leonel Sánchez Lineros y el de Playa Ancha como Elías Figueroa Brander. Sin embargo, me parece de un oportunismo político cuando se bautizan las calles con los nombres de futbolistas que recientemente destacaron en el Mundial, pero que finalmente resultaron novenos del mundo. En ese contexto, me asalta la duda del porqué en Conchalí las autoridades no podrían apurar una calle o avenida con el nombre de Cristián Valenzuela, en Puente Alto con el de Carolina “Crespa” Rodríguez y en Maipú con el de Herman Rodolfo Arias (y otros deportistas de las distintas comunas y regiones del país). Desde mis programas en radios comunales, me he podido dar cuenta de que las autoridades -en muchos casos- no saben de la existencia de deportistas de alto rendimiento, de artistas y músicos destacados en sus jurisdicciones.

Todos estos abrazos, palmetazos y pirotecnias rozan con el uso del deporte y de su utilización como moneda de cambio político, que sirven únicamente para meter un poco de bulla. Más que calles y avenidas, los deportistas chilenos deberían ser retribuidos con alguna pensión digna a la hora del retiro, con puestos de trabajo y con cargos importantes en los departamentos correspondientes de sus municipalidades u otros. Sería ideal que nuestros grandes referentes pudiesen traspasar sus experiencias, conocimientos y legado a las nuevas generaciones del deporte. Ojalá que quienes rigen el deporte no prescindan el día de  mañana, del aporte  del  “Bombardero” en La Reina, del “Chaleco” López en Teno, de la Ducó en San Felipe, de la Van Lamoen en Arica y del “Niño Maravilla” en Tocopilla.

El capitán Claudio Bravo, en tanto, llamó a la cordura y manifestó su incomodidad ante tanto aplauso y homenaje gratuito: “Yo entreno para conseguir algo y es el sentimiento de mis compañeros. Ahora en la Copa América hay expectativas distintas, estamos hablando de ganar algo algún día y para eso trabajamos, para que Chile algún día levante un título, porque ahora celebramos cosas como el orgullo y el sacrificio y pienso que ahí nos equivocamos un poco”. Sobrio y certero, como el Mundial que jugó. Sin pirotecnias.

lunes, 30 de junio de 2014

Lo dejaron todo en la cancha



Sí, los tuvimos en las cuerdas, los hicimos sufrir y a ratos los dejamos en ridículo ante su público. Pero lamentablemente no los noqueamos.

La historia pudo ser tan distinta si hubiese entrado esa pelota de Pinilla o quizás si Jorge Sampaoli no hubiese mandado a Jara a definir una serie tan importante. Bueno, también si mi abuelita hubiese usado bigotes, hubiese sido mi abuelito. Lo cierto es que no supimos cómo engullirnos a un Brasil inocuo, sin ideas y absolutamente inofensivo.

Tal como presagiaban los especialistas, Chile le iba a hacer pasar un mal rato al dueño de casa y así fue no más. Sin embargo, nuestra impericia en instancias definitorias nos pasó la cuenta. Tampoco hay que olvidarse de que Brasil es un combinado que ha jugado todas las Copas del Mundo y que históricamente se ha tuteado con la presión y con las finalísimas. Nosotros, en tanto, comenzamos a conjugar el verbo competir a partir del proceso Marcelo Bielsa. Algo atrasados, pero parece que estamos aprendiendo las lecciones.

Chile realizó un correcto Mundial y no hay doble lectura al respecto. Se le ganó con algo de nerviosismo a Australia en el debut, se derribó a una potencia como España y se cayó en la lucha con los holandeses. Convengamos en que  la “Oranje” condicionó el desarrollo y el liderato del grupo B con la goleada que les propinó  a los españoles en el primer partido de la fase. Para evitar a Brasil, la “Roja” debía ganarles a los crecidos tulipanes por dos goles de diferencia.

En pedir no hay engaño y queríamos ser primeros del grupo, pero nos tocó enfrentarnos con los actuales campeones y vicecampeones del mundo y después con el anfitrión del torneo. Como nunca, jugando en el extranjero se clasificó anticipadamente y con holgura a una segunda ronda. Muchos daban por ganado el partido ante Holanda y pocos o casi nadie imaginó un triunfo tan rutilante ante España. Un equipo que supuestamente viene en “bajada”, pero que cuenta con jugadores que ganaron los torneos más importantes de clubes en  Europa. 

Esta pasada por octavos de final en Brasil 2014 no fue igual a la de Francia ’98 y Sudáfrica 2010. Así como lo hizo en la “U”, Jorge Sampaoli logró trasuntarles a sus pupilos todo el amateurismo, el sacrificio y la rebeldía con que mira  la vida y el fútbol. ¿Dígame si no le dio gusto ver a Chile como el gato maula  y a sus rivales como el mísero ratón? 

Cómo no referirse a las épicas actuaciones del arquero Claudio Bravo, a quien le faltaban estos partidos consagratorios jugando por la selección chilena. También a un Gary Medel que puso lo que hay que poner en una Copa del Mundo y que salió con su pierna a la miseria de la batalla del Mineirao. Mismo caso para un Arturo Vidal que, a un 60% de sus capacidades, arriesgó su salud para estar presente en el Mundial. La consagración también llegó para Charles Aránguiz y Alexis Sánchez, dos jugadores que le ganaron a la vida a punta de talento y sacrificio y que descollaron en la máxima planetaria del balón.  

En la hora de las evaluaciones, también sería bueno preguntarnos quién podría ser el continuador del trabajo de Jorge Sampaoli en caso de que el trasandino no siga al mando de la selección nacional.

Es cierto, quedamos en el camino y no se superó la marca de las últimas presentaciones mundialistas, pero más temprano que tarde venceremos a la historia y también a nuestros espectros futbolísticos. Por ahora, un aplauso para estos gladiadores chilenos que, en el intento, lo dejaron todo en la cancha.

miércoles, 16 de abril de 2014

¡Grande, Don Elías!


En los recientemente finalizados y bien organizados Juegos Suramericanos, se aplaudió y se celebró el reconocimiento a Marlene Ahrens, Nicolás Massú  e Iván Zamorano, pero también se extrañó una mención al boxeador Ricardo Araneda, campeón de los Odesur en 1990, 1994  y 1998. ¿Simplemente mala memoria?

Asimismo, la semana pasada  falleció en el más profundo de los silencios, el ex boxeador Julio Gómez Vásquez. El excelente púgil fue campeón nacional amateur 1972 y como profesional  fue campeón de Chile de peso welter en 1975. Realizó 24 peleas en Estados Unidos. Dentro de sus títulos más resonantes destacaron  los "Guantes de Oro" en Chile y el "Cinturón de Diamantes” que consiguió en la tierra del Tío Sam. Poca difusión en la hora del adiós de un grande del deporte de los puños.

En julio de 2008, el Estadio Nacional se rebautizó como Julio Martínez Pradanos. Lamentablemente, la idea se gestó con el deceso de Jotaeme en enero del mismo año. ¿No le parece una distinción algo tardía? ¿Se pudo hacer algo antes?  Sí. El Estadio San Carlos de Apoquindo tiene una tribuna con el nombre de Sergio Livingstone Pollhammer, no obstante el “Sapito” merecía un mejor homenaje de parte de la institución cruzada. La UC en este aspecto, tiene una deuda con sus máximos referentes. Esto que lo diga el también arquero Patricio Toledo.

Asimismo, el court central de tenis del Estadio Nacional espera su rebautizo como Marcelo Ríos Mayorga, Nicolás Massú Fried o Fernando González Ciuffardi. También merece llamarse Luis Ayala Salinas o Anita Lizana de Ellis. ¿Qué esperan las autoridades?

Dicen que la justicia tarda pero llega, y este año el Estadio Playa Ancha de Valparaíso pasó a ser “Elías Figueroa”. Este podría considerarse el mayor estímulo que ha recibido el ex zaguero internacional en Chile. Es así como, la semana anterior, “Don Elías" fue el gran protagonista en la inauguración del nuevo Estadio "Beira Río" del Internacional de Porto Alegre. El tres veces “Mejor de América” recibió un apoteósico homenaje en el recinto que será una de las sedes de la Copa del Mundo Allí se recordó uno de los más grandes tantos del chileno y una de las piezas de museo del fútbol mundial: el "gol iluminado", un gol de culto que le dio el título al Inter de Porto Alegre en 1975 y que, hasta el día de hoy, el pueblo brasileño recuerda con cariño y emoción. ¡Grande Don Elías!

viernes, 11 de abril de 2014

Como si fuera la primera



En el colegio, en la universidad y en el trabajo, siempre se le exige mucho más al estudiante o al trabajador que es responsable, eficiente y puntual. En el fútbol esto también es así.

Los equipos grandes tienen la obligación de ganarlo todo, y si esto no sucede, es sencilla y rotundamente un fracaso. ¿Cuánto no padeció el Colo-Colo de sangre altiva y noble corazón en un lustro de dique seco? El título está al alcance de la mano, pero así también es como el pan se quema a la entrada del horno. No se trata de ser aguafiestas ni mucho menos, pero la ansiedad también mató al gato y en los partidos anteriores esto se ha notado.

Sin embargo, el elenco albo ha sido de lo más regular en un torneo en el que la “U”, la Unión Española y O’Higgins se dedicaron a pensar en la Copa Libertadores y la Universidad Católica quizás en qué cosa. ¿Quién otro más quiso ganar este campeonato que  Colo-Colo?

La regencia de Blanco y Negro entendió -después de varios costalazos- que los planteles se arman con buenos jugadores y con un entrenador que conozca las raíces más profundas de la institución. La solución para los males de Macul no estuvo en los Diego Cagna, en los Rubén Américo Gallego, en los Ivo Basay, en los Omar Labruna y tampoco en los Gustavo Benítez. La vida te da sorpresas dice la canción y nadie pensó alguna vez en que el novel Héctor “Tito” Tapia iba a conducir al cacique a su tan anhelada estrella 30. A su arribo a la banca de Pedrero, el ex sub 17 exigió a Esteban Paredes como primer refuerzo, y a poco de andar conformó un plantel con una línea de juego mucho más sólida que la de sus antecesores. Para cualquier equipo del mundo, tener al internacional paraguayo Justo Villar es un lujo y por ahí parte la columna vertebral de Colo-Colo. El defensa Cristián Vilches espantó los fantasmas de la temporada anterior y Julio Barroso se une al destacadísimo rendimiento de los laterales José Pedro Fuenzalida y Gonzalo Fierro. Los volantes Claudio Baeza, Esteban Pavez, Jaime “Pajarito” Valdés y Emiliano Vecchio aportan marca y fútbol en el medio. Goles son amores, y en la delantera Felipe Flores marcó en los momentos importantes y Esteban Paredes confirmó su categoría y estirpe asesina en cada encuentro. “Visogol” confió desde el inicio en la nueva corona y por eso usó la camiseta con el número treinta. Un crack que aportó el gol frente a Uruguay en las clasificatorias y que merece ir al Mundial.

Es cierto, en los últimos partidos le han tomado la mano a Colo-Colo, pero los campeonatos también se ganan con cojones, un poco de fortuna y una que otra ayudita de algún arbitro. ¿O no? Queramos o no, cuando Colo-Colo anda bien, el campeonato tiene más condimento. En Macul están esperando la treinta, pero es como si fuera la primera.