martes, 7 de julio de 2015

La copa de los diecisiete millones de chilenos



La película ya la habíamos visto antes y el terrible desenlace también lo presagiábamos. No obstante, el suspenso siempre se encarga de regalarnos esos epílogos tan impredecibles en las tramas. Es que al frente no solamente estaba el mejor jugador del mundo y una de las escuadras más ganadoras del certamen, sino que el peso de una historia adversa y colmada de penurias, que en instancias definitorias siempre nos recordaba que nunca habíamos ganado nada. 
Mi generación creció con tantas restricciones y con tantas historias de derrotas y de segundos lugares, que hasta la fe la teníamos algo perdida. ¡Sí, la copa estaba ahí! Pero dígame si no le tiritó la pera o no le sudaron las manos cuando se acabó el alargue y nos fuimos a los penales.
Para la Copa América de Argentina 1987, tenía diez años cumplidos y mis ojos de niño ya sabían distinguir entre la realidad y la ciencia ficción. Hay situaciones que no se olvidan y una de esas es la goleada a los brasileños por 4 a 0 y la portentosa jornada de Roberto “Cóndor” Rojas. Las derrotas tampoco se olvidan y pucha que nos dolió ese gol de Pablo Bengoechea en la final contra los uruguayos.
En 28 años pasan muchas cosas en la vida. Mueren los dictadores, algunos amores se van, la tierra se sacude, los mares se levantan y los cracks se retiran. Sin embargo, esa espina seguía clavada ahí. Chile nunca más jugó una final de Copa América hasta este 4 de julio.
El arranque en la cita regional, fue bastante flojo ante Ecuador y el empate frente a los mexicanos dejó más dudas que certezas. Aquí un punto de inflexión en la campaña: cuando Eduardo Vargas y Alexis Sánchez alternan posiciones sin el consentimiento del entrenador casildense. La línea de tres tampoco resistía otro confronte más y los jugadores se lo manifestaron al staff técnico. El “Vidalazo”, en tanto, estremeció la unidad del grupo y el liderazgo del coach trasandino. La goleada frente a los bolivianos sirvió  como un bálsamo de confianza y una instancia para reconciliarse definitivamente con una hinchada que se mostraba algo fría en los duelos preliminares.
El partido con Uruguay fue el examen para graduarse de guapo y del mejor de la competencia. El triunfo ante un dignísimo Perú, ratificaría el alza y timbraría los pasajes a la final.
La selección de Argentina, en la otra llave de semifinales, ganaba, gustaba y goleaba a Paraguay y de paso nos dejaba un poco ansiosos de cara a la conquista de ese cetro tan esquivo y anhelado. Pero esta vez había algo diferente, había ilusión pero no temor. Quizás la calidad del conjunto chileno hacía que las esperanzas de los hinchas se depositaran más que nunca en este puñado de jugadores y en su adiestrador.
El empresario Leonardo Farkas repartió 40 mil banderitas y coloreó oportunamente el Estadio Nacional de blanco, azul y rojo. Será populismo o como se le quiera interpretar, pero la iniciativa fue un total acierto. Tal como dijo don Sampa, la idea era que Argentina no la tuviera fácil desde el primer minuto que ingresara al gramado. Y así fue no más.
El hambre y el ímpetu de Chile apagaron el talento de Messi y compañía. Esta vez la gloria no era para los de camiseta albiceleste sino para Gary, Matías, Bravo, Charles, Marcelo Díaz y para los diecisiete millones de chilenos que empujaron la pelota en el penal de Alexis.  



viernes, 3 de julio de 2015

Damas y caballeros, ya está de regreso ¡Ricardo “Matador” Mayorga!




Por Jaime Estrada vidaboxeo@cox.net
Foto Anthony Gonzalez

Aprovechando el estreno de la nueva película titulada “Terminator”, empecemos por las dos palabras que dijo Ricardo “El Matador” Mayorga cuando arribo en el aeropuerto de Las Vegas la tarde del miércoles 2 de julio, ¡I’m Back! que en castellano quiere decir “Estoy de Regreso”. El motivo de su visita a la gran ciudad de Las Luces es porque el 15 de agosto en el Hard Rock tiene una cita de guantadas ante Héctor “Macho” Camacho Junior, quien al firmar el contrato advirtió que no se va a dejar amedrantar por el nicaragüense. El cual no tiene pelos en la lengua para gritarles a sus contrincantes barbaridades y todo lo que siente antes de subirse al ring. En fin, Mayorga sorprendió a la gente que lo esperaba porque no pidió ni cerveza ni cigarro, ya que se quedó con la fama de aventar humo hasta por los poros, mas su físico tiene la huella de estar al pendiente de la báscula, es más, no tenía espacio para algo más en sus manos porque cargaba a su pequeño Kevin Ricardo de escaso un año, también lo acompañó su otro hijo, Miguel Ángel de 3 años de edad y su mujer, Herenia del Carmen. Así que dijo que está tomando muy en serio este combate porque le están prometiendo contrincantes que valen lo que pesan si sale con el brazo en alto ante el boricua. La publicidad ya está lista para mandarse a todo rincón donde se respire boxeo pero están esperando que Mayorga hago los tramites de regla con la Comisión de Nevada y entonces si a lo que te truje tencha. Al parecer va a prepararse en el gimnasio Berry’s pero ya los mantendré informados de otros cambios en su campamento de entrenamiento.
Mayorga dice que si se va a dar una escapada de la rutina disciplinaria del ejercicio para ir con su familia a saludar a su amiga, la cantante Bridget Gonzalez quien tiene concierto el jueves 6 de agosto en el Planet Hollywood. Será sin duda un invitado de honor que le dará mucho prestigio al evento que ya pinta para casa llena.

jueves, 2 de julio de 2015

Los caminos de la vida



Mi viejo, que era tan sabio, me decía que aquellos que se preparaban adecuadamente para los desafíos y para las vicisitudes de la vida, siempre andaban erguidos y seguros de sí mismos. Bueno, es así como Chile tiene que entrar este sábado a la cancha del Estadio Nacional a jugar la finalísima de la Copa América 2015 frente a Argentina. Estamos hablando de un partido de campanillas que medirá a las dos mejores escuadras del torneo. Un revival de la trágica definición por el Campeonato Sudamericano de 1955, donde los albicelestes se impusieron por 1 a 0 en Santiago.
Más allá de todo lo que se diga y de lo que se escriba, los partidos no hay que ganarlos ni perderlos antes, sino que hay que jugarlos. Asimismo, como las situaciones difíciles de la vida, hay que enfrentarlas, puesto que en muchas ocasiones no son ni remotamente como las imaginábamos. Mark Twain decía lo siguiente: “He pasado por cosas terribles en mi vida, algunas de las cuales en realidad sucedieron”.
¿Tenemos posibilidades de ganar la copa? Todas y las mismas que el rival. Podríamos decir que Chile nunca tuvo más posibilidades que ahora, porque tiene una generación de oro, porque depende de sí mismo, porque lleva diez partidos invicto en el Julio Martínez Pradanos, porque ha sido el más efectivo de la competencia… pero lo cierto es que el partido hay que jugarlo.
En el fútbol no tenemos título alguno a nivel de selecciones, pero en el “chaqueteo” “bullying” o actual “trolleo” somos campeones mundiales. Es así como hace un buen rato se le viene cargando la mano al Pepe Rojas. ¿Cuál es su pecado? ¿Qué el entrenador lo considere un jugador seleccionable? ¡Por favor!
Es cierto, no se trata de un jugador de cualidades sobresalientes ni nada por el estilo, pero eso no da derecho al agravio y a la mofa. Asimismo, al “Chino” Caszely se le ha crucificado toda una vida por un penal malogrado en primera fase de un Mundial ¡En primera fase! Si Roberto Baggio hubiese nacido en Chile, entonces lo matamos por ese penal marrado frente a Brasil en USA ‘94. A  Marcelo “Chino” Ríos se le destacan más sus meadas que sus grandes logros. Mismo caso para Martín Vargas, Roberto “Cóndor” Rojas  y Eliseo Salazar, a los que siempre se les refriegan consecutivamente sus yerros. Ni siquiera Marcelo “Matador” Salas se ha salvado del “cariño” popular; quizás muchos no se acuerden que en una transmisión televisiva, un reconocidísimo relator lo trató de “gordo”. Qué le vamos a hacer ¡Somos así! Ojalá que esto cambie con el hipotético título frente a Argentina, precisamente donde quieren y respetan a los ídolos.
La vida es rara con sus vueltas y tumbos y quién sabe si José Rojas alce un título que ni los mejores futbolistas chilenos lo consiguieron antes.  Son los caminos de la vida.