domingo, 20 de noviembre de 2022

Magallanes, tú que juegas con amor, cuando sales a la cancha nos estremeces el corazón...

 

"Pudimos ganar la final y éramos superiores" le escuché decir hace algunas semanas al argentino Javier Mascherano en el documental “Sean eternos campeones de América” de Netflix, acerca de las finales de Copas América 2015 y 2016 entre Chile y Argentina.

Las finales se ganan o no, lo demás es cuento y a nadie le importa si eras superior. ¿Se acuerda de que la UC en 2011 fue superior en la ida a la U en el Apertura 2011, pero en la vuelta la U lo dio vuelta y lo ganó con ventaja?

Magallanes le ganó la final de Copa Chile a Unión Española y jugará la final de la Supercopa y la fase previa de la Copa Libertadores 2023. Así se escribe la historia.

Sí, Magallanes es un equipo recién ascendido a primera, pero en este camino le ganó a Everton y Huachipato que son equipos de la máxima categoría. En tanto, la Unión Española es un equipo de primera, pero su juego en el último tramo del torneo ha sido muy discreto.

Los Carabeleros hicieron un campañón esta temporada de la mano del joven técnico Nicolás Nuñez, quien echó mano a hombres grandes como César Cortés, Albert Acevedo, Carlos Villanueva, Luis Jiménez y Felipe Flores para ir por el premio mayor y para no amilanarse ante ningún rival. Otras figuras sin tanto renombre, también fueron fundamentales para alcanzar el título, como Fernando Piñero, Manuel Vicuña, Gastón Rodríguez Y diego Tapia, quien tuvo una actuación soberbia en la definición a penales. En definitiva, es un equipo el que conforma a un campeón y no unos cuantos jugadores o nombres.

Al igual que hace unas semanas, me alegro porque los albicelestes al igual que Ferrito, Wanderers y el Chago Morning, son un patrimonio de nuestra cultura deportiva.

Magallanes fue el primer tricampeón del fútbol nacional (1933-1934-1935), el primero en obtener un trofeo internacional (Torneo del Pacífico 1949) y de su plantel, un grupo de jugadores rebeldes -comandados por David Arellano- formó Colo-Colo-, institución que además atesora a la "Bandita", que el 2 de agosto de 2012, el Consejo de la Cultura, la declaró como Tesoro Humano Vivo de Chile.

Este importante reconocimiento no hace más que destacar el espíritu con que este grupo de hinchas y músicos entienden el deporte. Sin faltar el respeto a los adversarios ni usando malas palabras, es posible alentar a un equipo.

En 1897, se fundó como club Atlético Escuela Normal, que a los pocos años pasó a llamarse Magallanes. Pese a estar más de treinta años fuera de Primera A, el histórico club del fútbol chileno mantiene gran cantidad de simpatizantes y confirmó su gran temporada, levantando por primera vez la Copa Chile.

Magallanes, Magallanes, tú que juegas con amor, cuando sales a la cancha nos estremeces el corazón...

 

 

lunes, 7 de noviembre de 2022

¡Sigue, Jaime García!

 

En un grupo de Facebook, muchos se rieron cuando en agosto escribí lo siguiente: "Sigue, Jaime García. Perfecciónate, Jaime García. Púlete, Jaime García. No te creas el cuento y llegarás lejos".

Posteriormente, en septiembre, el destacado entrenador de Ñublense, reafirmó su compromiso con los "Diablos Rojos", expresando su deseo de mantenerse en el club, más allá de las posibles ofertas económicas que pueda recibir.

García dirigió anteriormente a Deportes La Serena y a Santiago Morning, para recalar en Ñublense de Chillán en 2019. En 2020, García consiguió el ascenso a la Primera División de Chile, junto al elenco chillanejo tras consagrarse campeón de la Primera B.

En la temporada siguiente, Ñublense finalizó en el séptimo puesto, clasificándose a la Copa Sudamericana 2022, lo que significó la segunda participación en un torneo internacional en la historia de la institución. En dicho torneo, fueron eliminados por La Calera en la fase preliminar (0 a 0 y 1 a 2).

Asimismo, en 2022, Ñublense eliminó a Colo-Colo de los octavos de final de Copa Chile y clasificó a la Copa Libertadores.

Pasaron solamente dos meses desde que escribí ese posteo y el locuaz entrenador, llevó a los rojos a la máxima cita continental de clubes.

En dicha publicación, destaqué a García porque es un coach genuinamente chileno, que no responde a ningún paradigma de escuela técnica extranjera. Un hombre que como dicen los argentinos, la ha remado desde abajo. Bueno, también se vio muy afectado por el COVID y supo salir adelante.

Para muchos un entrenador debe ser un profesor, un padre o un filósofo, pero principalmente debe saber de fútbol y cada maestrito enseña con su librito. A Lucho Santibáñez, Clavito Godoy y el Pelao Acosta les funcionaba con chuchadas y motivando fuertemente a sus pupilos. García también pertenece a ese grupo de entrenadores poco académicos, pero muy zorros del fútbol.

"Estoy feliz porque el club ha avanzado y espero que lo siga haciendo, por la región. Yo mantengo mi postura, a veces molesta cuando ponen tonteras, pero yo soy humilde. Estoy dirigiendo por mi viejita, por ella. Y por toda esta gente. Hemos tenido cuatro años increíbles, por debajo de los demás. Hay que darles oportunidades a los técnicos chilenos, no de dos o tres partidos, sino de un proceso.

En todo sentido, estoy viviendo un grato momento. Esto no me vuelve loco, porque pierdes tres partidos y te dejaron. Ojalá que cuando baje, apoyen, porque arriba todo es bonito", complementó tras clasificarse a Copa Libertadores.

Sigue, Jaime García. Perfecciónate, Jaime García. Púlete, Jaime García. No te creas el cuento y llegarás lejos. Los demás, que se sigan riendo...

 

Manojito de Claveles, en el mundo no hay pinceles, para pintar tus colores...

 

El fútbol es hermoso cuando se compite con honor y nobleza y Magallanes es una institución que precisamente representa esos valores.

Los Carabeleros hicieron un campañón esta temporada de la mano del joven técnico Nicolás Nuñez, quien echó mano a hombres grandes como César Cortés, Albert Acevedo, Carlos Villanueva, Luis Jiménez y Felipe Flores para ir por el premio mayor y para no amilanarse ante el incesante acecho de un viejo zorro del desierto. Otras figuras sin tanto renombre, también fueron fundamentales para alcanzar el título, como Fernando Piñero, Manuel Vicuña y Gastón Rodríguez. En definitiva, es un equipo el que conforma a un campeón y no unos cuantos jugadores o nombres.

¿Quién no sufrió cuando la Academia disputó su último partido en el fútbol grande? Esto fue el 24 de enero de 1987, en el estadio Santa Laura con asistencia de 1.492 espectadores, con un empate 1-1 ante Audax Italiano, en un dramático encuentro donde ambos equipos descendieron a la Segunda División.

Magallanes es un patrimonio de nuestro fútbol, así como Santiago Wanderers, Santiago Morning y mi querido y amado Ferroviarios. A pesar de que muchos tienen sus colores, es imposible no quererlos.

El Maga fue un buen amigo del Ferro y en los noventa, varias veces los vi enfrentarse en San Eugenio. Asimismo, cuando los albicelestes se mudaron a Maipú entre 2009 y 2014, los seguí en el Estadio Santiago Bueras. Recuerdo a Junior Fernandes y Manuel Neira con la camiseta celeste y blanca.

Asimismo, el 2 de agosto de 2012, el Consejo de la Cultura declaró a la Bandita de Magallanes como Tesoro Humano Vivo de Chile. Este importante reconocimiento no hace más que destacar el espíritu con que este grupo de hinchas y músicos entienden el deporte. Sin faltar el respeto a los adversarios ni usando malas palabras, es posible alentar a un equipo.

En estos momentos de algarabía, cómo no rememorar los campeonatos conseguidos en primera división en 1933, 1934, 1935 y 1938 y de los jugadores Arturo Torres, Roberto Ampuero, Adolfo Nef, Alberto Quintano, Claudio Toro, Eduardo Calquín, Ivo Basay, Julio Suazo, Arturo Jauregui, Eduardo Vilches, Julio Suazo, Rodrigo Santander, Lucho Pérez, Guillermo Yavar, Antonio Arias, Franz Arancibia, Fredy Ferragut y mi amigo el entrenador Francisco Graells, quien tomó el equipo en 1986 en las últimas fechas y hasta su partida, lamentó el descenso.

Esto es para usted, Don Pancho y cántelo fuerte desde la banca celestial: Magallanes, Magallanes, Manojito de Claveles, en el mundo no hay pinceles, para pintar tus colores...