jueves, 2 de febrero de 2017

El partido más difícil de Chile



En estos días los deportistas se han puesto la camiseta de la solidaridad y en faenas de socorro se ha visto a  Francisco “Chaleco” López, Ignacio Casale, Carlos Caszely, Carolina “Crespa” Rodríguez y a la Agrupación de Deportistas de Alto Rendimiento. El Sindicato de Futbolistas Profesionales ha estado en permanente comunicación con los clubes pertenecientes a las regiones de  O’Higgins, Maule y Biobío y algunos clubes también se han organizado para ir en ayuda de los damnificados por los siniestros: la Universidad de Concepción dispuso de sus jugadores para el trabajo en terreno, la Universidad Católica ha subastado camisetas y ha realizado entrenamientos abiertos con aportes voluntarios, y la Universidad de Chile ha recolectado agua y enseres. También se han sumado las campañas de equipos como Cobreloa, Everton, Rangers, O’Higgins y Ñublense, entre otros.
Sin embargo, el deporte a través de la historia no ha estado ajeno a las tragedias que han azotado al país. Recordemos que el 22 de mayo de 1960, la tierra se remeció iracundamente en Valdivia a raíz de un sismo de 9,5 grados, seguido de un maremoto, fenómenos que pusieron en duda la realización del Campeonato Mundial de Fútbol de 1962, debido a que la  FIFA ponía en entredicho la seguridad que entregaría la plaza mundialista otorgada en 1956 gracias a la gestión de los dirigentes Carlos Dittborn y Juan Pinto Durán.
Asimismo, el 3 de marzo de 1985, cuando el reloj marcaba las 19:47, la zona central de Chile se sacudió con un sismo de 7,7 grados y que por esos días aterrorizó e hizo huir al equipo de Copa Davis de Suecia, que conformaban los legendarios Mats Wilander y Stefan Edberg. El match se debía jugar a partir del 8 de marzo en el court central del Estadio Nacional, pero se tuvo que postergar hasta el 19 de abril. Wilander no volvió con el equipo que finalmente se impuso al team criollo por 4 a 1. El terremoto del 27 de febrero de 2010, dejó múltiples víctimas fatales y daños estructurales que hicieron aplazar en un día (6 de marzo), el partido por la primera ronda del Grupo Mundial de la Copa Davis 2010, por el retraso en la llegada del equipo de Israel para disputar la serie en Coquimbo. Además, la ANFP suspendió el Torneo de Apertura en forma indefinida por la condición en que se encontraban los recintos deportivos; incluso, se debió modificar el formato del campeonato, realizando un único torneo anual, a diferencia de los dos campeonatos cortos previstos originalmente. El gesto del delantero Humberto Suazo al dedicar sus dos goles por el Real Zaragoza en el triunfo ante el Getafe de la liga española de fútbol, emocionó a todos los damnificados y compatriotas afectados por el terremoto. El equipo de Almería, de la primera división de España, utilizó camisetas con el lema: ¡Fuerza, Chile!, que posteriormente a su duelo con el Barcelona fueron subastadas. En 2015, la Región de Atacama sufría una de las peores tragedias que se recuerde. El agua y el lodo, en medio de los aluviones, dejaban al Estadio Luis Valenzuela Hermosilla de Copiapó, inundado a tope y en proceso de reconstrucción por un largo tiempo.
Este es otro partido difícil para Chile, pero siempre ha tenido equipo para ganarles a las adversidades y también para golearlas…




Chile versus República Dominicana: un paralelo en el deporte



Hace algunas semanas estuve de visita en la ciudad de Santo Domingo, en República Dominicana, un lugar de gente amable y de inconmensurable belleza natural y arquitectónica. El recuerdo de Marcelo Ríos es inmediato cuando se habla de Chile, a pesar de que en dicha ciudad el “Chino” cayó en la final de singles de los Juegos Panamericanos 2003, en un partido para el olvido, ante el brasileño nacionalizado Fernando Meligeni. Asimismo, conocí el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, una megaciudad deportiva que se levantó con ocasión de los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1974. El impresionante recinto cuenta con un coliseo central, parques, centros acuáticos, un museo, múltiples pabellones y canchas donde se instalan todas las disciplinas y sus respectivas federaciones. En nuestro país el Centro de Entrenamiento Olímpico de calle Ramón Cruz se podría considerar un símil, pero definitivamente no alcanza las dimensiones de dicha infraestructura.
El atletismo, el boxeo y el taekwondo son las disciplinas que le han otorgado sus siete medallas olímpicas a la República Dominicana. Seis de ellas se han conseguido en las últimas cuatro ediciones de la cita de los anillos. Chile tiene trece medallas en total y sus últimas preseas olímpicas las entregó el tenis con los esfuerzos individuales de Nicolás Massú y Fernando González en Atenas 2004 y Beijing 2008. En Londres 2012 y Río 2016, nuestra delegación trajo únicamente diplomas olímpicos.
En el medallero histórico de los Juegos Panamericanos, los dominicanos se ubican en el décimo lugar, con un total de doscientas cuatro medallas. Chile es noveno con un total de doscientas ochenta y seis medallas. Sin ser una potencia deportiva, los isleños han ido creciendo gradualmente en esta materia y los resultados están a la vista. En Chile también se avanza, pero a un paso muy lento si comparamos que el Ministerio del Deporte se instituyó en dicha nación en 1974 y acá recién en 2013.
En el Estadio Quisqueya Juan Marichal, de Santo Domingo, presencié el partido de la liga dominicana de béisbol entre Los Gigantes del Cibao y Los Leones del Escogido. Los primeros se llevaron la victoria por 6 a 5, y a pesar de no ser un erudito de la disciplina, disfruté del juego y de cómo el pueblo dominicano vibra y disfruta con la fiesta del deporte. En el recinto deportivo se vende alcohol libremente y el comportamiento del público siempre se mantiene en la línea del respeto y la corrección. El hincha local pareciera tener muy asimilado eso de que una divisa distinta no significa un enemigo o alguien a quien agredir o matar.
Este fin de semana el enfrentamiento es por Copa Davis ante República Dominicana y la memoria nos remonta al primer confronte en 1991, en el Stade Francais de Santiago, donde Chile ganó 5-0 con categóricos triunfos en singles de Pedro Rebolledo y José Antonio Fernández, y en dobles con la dupla conformada por Felipe Rivera y Hans Gildemeister. En 2013, en Santo Domingo, el local se impuso por 4-1. José Hernández venció a Paul Capdeville y Víctor Estrella a Christian Garín. En el dobles, Estrella y Hernández dieron cuenta de Jorge Aguilar y Nicolás Jarry, para cerrar la serie. Nicolás Jarry se retiró ante Roberto Cid, y Christian Garin otorgó el punto de honor al vencer en dos sets a Peter Bertran.
En su vuelta al Grupo I Zona Americana en 2016, Chile enfrentó a República Dominicana en el Estadio Nacional. Los dominicanos aterrizaron sin su máxima figura, Víctor Estrella y así fue como Hans Podlipnik derrotó a José Olivares y Gonzalo Lama a José Hernández en la primera jornada. La serie en el dobles la cerraron Hans Podlipnik y Julio Peralta ante Manuel Castellanos y José Hernández en sets corridos. En la última jornada, Garín venció a Castellanos y Lama a Olivares, cerrando una serie con 13 sets a favor y ninguno en contra.
Para este nuevo confronte en el Parque del Este, los locales otra vez  prescindirán de Víctor Estrella, en tanto que Chile se presentará con Christian Garín, actualmente 191º del mundo, seguido de Nicolás Jarry (303º), Hans Podlipnik (77º en dobles) y el joven Marcelo Tomás Barrios (456º), de gran campaña en juniors (5º del ranking mundial ITF y tercero en el Masters Junior de China). Chile ganó los dos encuentros que se jugaron en su casa y República Dominicana hizo lo propio en la isla caribeña en 2013. Las fuerzas están parejas, sin la máxima figura local que podría abrir la chance de que los nacionales puedan ganar por primera vez de visita. No obstante las predicciones, en los partidos de Copa Davis no hay favoritos y siempre hay que jugarlos hasta el último punto.  





miércoles, 18 de enero de 2017

Un presente “Macanudo” y un futuro esplendor



Hace un tiempo no muy lejano, cuando no veíamos  una en el fútbol, decíamos que jugábamos como nunca y que perdíamos como siempre. Y ahora que estamos ganando algo ¿por qué decimos que los torneos menores no tienen importancia? ¿Acaso era mejor quedarse en casa y ver como los otros se hacían de los títulos?
Más allá de si la Copa China tiene jerarquía o no, aquí está el mérito de un Juan Antonio Pizzi, que refrescó su escuadra con los nombres de Pablo Galdames, Óscar Opazo, Ángelo Sagal, César Pinares, Rafael Caroca, Paulo Díaz, Guillermo Maripán, Esteban Pavez y Leonardo Valencia. Acuérdese de que el entrenador argentino tomó el fierro caliente en febrero del año pasado y en marzo les tuvo que hacer frente a los duelos clasificatorios ante Argentina en Santiago y Venezuela en Barinas. Sin embargo, el proceso recién se podría dar por comenzado en mayo, con el amistoso ante Jamaica en Viña del Mar, donde se buscaba una línea futbolística para la Copa América Centenario. 
En la cita de Norteamérica hubo dudas en la primera fase, pero en la ronda siguiente la “Roja” se destapó ante México, le ganó a Colombia en semifinales, y en la disputa por el título, otra vez la “gracia” a Argentina desde los doce pasos. Hasta ahí todo bien, pero luego el bajón fue evidente y preocupante ante Paraguay en Asunción, Bolivia en Santiago y Ecuador en Quito. El puesto de “Macanudo” nunca estuvo en duda, pero las caídas duelen y por eso es que en la siguiente fecha doble, el estratego  no se regaló ante Colombia en el horno de Barranquilla, y con la necesidad de los tres puntos, tampoco le tuvo misericordia a Uruguay en el Nacional. 
Me gusta lo de Pizzi, porque a estas alturas no es suerte ni casualidad, porque ha sido consciente de sus yerros tácticos, los ha corregido y ha perseverado hasta darle su propio sello al equipo. Me gusta Pizzi porque es decente y porque está haciendo el recambio de forma natural y sin apremios, sabiendo que a la generación dorada todavía le queda un buen rato. Me gusta este Chile de ímpetu juvenil que lo quiere ganar todo y que no distingue camiseta ni tamaño o tipo de torneo. El 2017 la “Roja” se pone el frac para codearse con la elite del fútbol mundial en la Copa Confederaciones y para amarrar la clasificación a su tercer Mundial consecutivo. El presente es Macanudo y el futuro es esplendor.


martes, 29 de noviembre de 2016

Todos somos Chapecoense



Los que no son peloteros no saben cuánto nos duelen estas tragedias, porque el fútbol es mucho más que once jugadores corriendo noventa minutos detrás de una pelota. El fútbol es amor, cuando seguimos a todos lados a nuestro equipo; el fútbol es placer, cuando le ganamos al clásico rival; el fútbol es una caricia, cuando la tocamos con efecto y con borde externo; el fútbol es dar, cuando le pasamos la pelota a un compañero que está mejor ubicado para  anotar un gol, y el fútbol es sentimiento, cuando nos aprieta el corazón y nos saca una lágrima al recordarnos las también tragedias aéreas del Torino de Italia en 1949, del Manchester United de Inglaterra en 1958, del Green Cross en 1961, del Alianza de Lima en 1987, del The Strongest de Bolivia en 1969 y de la Selección de Dinamarca en 1960 y de Zambia en 1993. La tragedia de Lima del 8 de diciembre de 1987 hermanó al club peruano con Colo-Colo, que cedió a préstamo al arquero José Letelier, al defensa Parco Quiroz, al volante Francisco Huerta y al delantero René Pinto. En dicho accidente murieron dieciséis futbolistas, cinco miembros del cuerpo técnico y cuatro dirigentes del club limeño. 

El café de la mañana fue el más amargo, porque iba a ser la historia linda del equipo chico ungido como grande. Esta era una historia que pintaba para hazaña, como la del Leicester en la Premier League o la de Chile en la Copa América Centenario. El destino quiso otra cosa, y el 29 de noviembre de 2016, Chapecoense de Brasil, finalista de la Copa Sudamericana, hizo su ingreso a los pastos celestiales por el túnel de la inmortalidad con Danilo, Gimenez, Bruno Rangel, Marcelo, Lucas Gomes, Sergio Manoel, Filipe Machado, Matheus Biteco, Cleber Santana, William Thiego, Tiaguinho, Josimar, Dener, Gil, Ananias, Kempes, Arthur Maia, Mateus Caramelo, Aílton Canela, y en la banca Caio Junior. Las rivalidades son válidas únicamente adentro de una cancha y el Atlético Nacional de Medellín le pide a la Conmebol, que le entregue el título al equipo brasileño. Quizás esto no recuperará las vidas malogradas, pero a su pueblo ayudará a mitigar el dolor. Hoy no somos carnaval, hoy todos somos Chapecoense.




miércoles, 16 de noviembre de 2016

Medio boleto al Mundial



En la semana leía cómo algunos medios escritos nacionales le hicieron queques y tortas a la Selección de Uruguay. En dichas columnas se hablaba de un terrible monstruo de dos cabezas que no solamente era capaz de asustar, sino de ultimar. Tales descripciones eran desoladoras, por lo que era mejor esconderse o ni siquiera aparecerse este martes por el Nacional. Los redactores ensalzaban a un equipo que había marcado en todos los partidos, el de la defensa más efectiva y un portero que había entregado el arco en cero en seis de once encuentros. Asimismo, machacaban la falta de finiquito de la oncena criolla, con tres de los últimos cuatro partidos sin visitar las redes contrarias.
La dupla goleadora celeste compuesta por Edinson Cavani y Luis Suárez,  aterrizaba con su dinamita en el feudo del bicampeón de América, ahí  donde un día pasaron sin pena ni gloria los Maradona, Romario, Ronaldo, Rivaldo,  Ronaldinho, Messi y hasta Zidane.
En la cancha, el maestro Óscar Washington Tabárez le ganó la pulseada táctica a Juan Antonio Pizzi en el primer tiempo, con la presión de sus delanteros y el festival de imprecisiones de la retaguardia nacional. Así llegaría el gol de Edinson Cavani a los 16 minutos y también el silencio en el Julio Martínez Pradanos. No había por dónde, hasta que Jean Beausejour sacó un centro que conectó de cabeza Eduardo Vargas a los cuarenta y siete minutos del primer tiempo. Un gol que descolocó a Uruguay y que reordenó el naipe de cara a la segunda fracción.
La segunda manga arrancó con un Alexis Sánchez  inspirado y decidido a no dejar pasar la oportunidad de graduarse definitivamente de crack con la camiseta roja. El tocopillano comenzó a ganar terreno en una posición más retrasada, para luego posicionarse en todo el frente del ataque  einscribirse con dos tantos que lo instalaron en la segunda posición de los goleadores históricos con 36 dianas a uno del histórico “Matador” Salas.
Los resultados son los que mandan y en ese contexto la evaluación de “Macanudo” podría ser positiva tras la consecución de la Copa América Centenario y el equipo posicionado en zona de clasificación directa. No obstante, el juego de la Selección este año tuvo bastantes lagunas que redundaron hasta ayer en la falta de gol. Hay trabajo por delante, pero también hay tiempo de aquí a marzo para planificar y corregir ante Argentina y Venezuela. El partido de anoche no era cualquier partido, era uno de esos exámenes que cuando se aprueban, es como casi medio boleto a un Mundial.