miércoles, 5 de noviembre de 2014

El que sabe, sabe


Me llama la atención cómo los puristas del fútbol criollo por estos días levantan voces y se oponen a la posible nominación de Mauro Zárate a la selección, simplemente porque el ariete no nació en suelo chileno. Un argumento débil y ambiguo, porque Matías Fernández (Argentina), Mark González (Sudáfrica)  y Jorge Valdivia (Venezuela) tampoco lo hicieron en estas tierras y nadie ha dicho ni pío. A algunos les provoca urticaria que el ex Velez Sarfield no haya tenido relación alguna con nuestro balompié, como así la tuvieron en otras épocas Óscar Fabianni o Sergio “Superman” Vargas o Gustavo Canales y Pedro Pablo Hernández en estos días. ¿Por qué con la nominación de Miiko Albornoz no hubo reacciones de este tipo?

El asunto es que Zárate se arrepintió de su negativa original de vestir la “Roja”. Será oportunismo o no, pero lo cierto es que hoy es una alternativa más para la Selección Chilena.

En el primer mundo futbolístico esto de representar a un país que no es el de origen hace rato dejó de ser tema. O si no pregúnteles a holandeses, alemanes y portugueses, si alguna vez les preocupó que Clarence Seedorf  y Edgar Davids hayan nacido en Surinam, o Miroslav Klose y Lukas Podolski en Polonia, o Deco y Pepe en Brasil. El argentino Lucas Barrios también se nacionalizó paraguayo por vínculo sanguíneo, únicamente para disputar el Mundial de Sudáfrica 2010.

No se trata de que el combinado nacional se convierta en la Organización de las Naciones Unidas, pero Jorge Sampaoli sabe que en el fútbol actual no se pueden dar ventajas, y si los otros países  no las dan, ¿por qué tendríamos que darlas nosotros?  Y si el reglamento lo permite, ¿por qué se va a desaprovechar la posibilidad de nacionalizar a un jugador de las características de Zárate? Lamentablemente, nuestras vitrinas están vacías  por más de un siglo y la Copa América 2015 es una inmejorable ocasión para ganarla y también para dar de baja a los caducos paradigmas que todavía rigen en el fútbol chileno.

En este contexto, las críticas también arreciaron para Jorge Sampaoli, cuando deslizó la posibilidad de jugar algunos partidos de las Clasificatorias en Calama. Una idea nada de descabellada, entendiendo que colombianos, ecuatorianos y bolivianos siempre le han sacado partido a este tipo de ventajas. Próximamente la FIFA discutirá si el medio cupo que otorga el repechaje para Sudamérica se mantendrá o se eliminará. Si  se pierde la media plaza para la región, indudablemente la competencia será mucho más cerrada, donde los puntos de local serán vitales, sobre todo jugando ante brasileños, argentinos y uruguayos. Bueno, tampoco faltaron los rebuscados que dijeron que jugar en altura era hacer “trampa”, pero el que sabe, sabe, y el que no, se duerme y se lo lleva la corriente.

martes, 21 de octubre de 2014

¡Basta!


El lunes por la mañana se hace imperioso tomarse un cafecito, porque pucha que cuesta despertar y arrancar en el primer día de la creación. No obstante, si su equipo fue el que ganó el superclásico, probablemente no necesitó esta semana de ningún estimulante natural o de alguna bebida energética para esto. Y si no me cree, pregúntele a los hinchas de Colo-Colo, quienes todavía celebran y se regocijan con el triunfo ante la Universidad de Chile.

Pero cuando hablo de hinchas, me refiero a los de verdad. A esos que les gusta el fútbol y que disfrutan del espectáculo, indistintamente del resultado. No me refiero a esos desalmados que le dan la espalda a la cancha y que van al estadio a hacer desmanes y a darse de estocada limpia con la otra barra.

No es que me esté poniendo viejo o amargado, pero antes las cosas eran distintas y el amigo del equipo perdedor tenía que pagar con alguna simpática apuesta o decididamente se tenía que poner la camiseta del rival. Todo en gran  camaradería, jocosidad y en la mejor de las ondas.

Acuérdese de que en los años sesenta, los jugadores de ambas escuadras se ceñían -sin problemas- las divisas contrarias para reforzarse en los populares hexagonales de verano. Si hasta el mismísimo Carlos Humberto Caszely, en enero de 1988, se puso la “U” en el pecho en un preliminar del clásico universitario, donde se enfrentaron los rostros de Canal 13, en esa época dependiente de la Pontificia Universidad Católica, y de Canal 11, de tutela de la Universidad de Chile. El “Chino” reforzó a los del antiguo Teleonce y la prensa de esos años cuenta que uno de sus siempre peligrosos ataques fue interceptado nada más ni nada menos que por el pájaro Guru Guru.

Lamentablemente, los tiempos han cambiado y lo que otrora fue un espectáculo deportivo, hoy parece más una guerra. Los jugadores tampoco hicieron mucho para calmar las aguas y realmente se hizo impresentable la actitud de futbolistas que se dicen profesionales: el cabezazo de Christian Vilches a “Pato” Rubio, el codazo de Esteban Paredes al “Pepe” Rojas”,  el manotazo de Osvaldo “Rocky” González a Juan Delgado y para qué decir de las siempre oportunas palabras de Jhonny Herrera. 

Señores, no se les olvide que el fútbol es un juego en el que se deben preservar los valores del deporte. Sí, esos mismos que llevaron al plantel de la "U" en 1991 al Estadio Monumental para saludar y felicitar al Colo-Colo Campeón de la Copa Libertadores de América.

En resumen, la jornada arrojó un total de 87 detenidos, 9 formalizados, uno detenido y muchísima tristeza en los corazones de los que amamos el fútbol. ¡Basta!

miércoles, 15 de octubre de 2014

Un balde de agua fría y una prueba de humildad


El técnico Jorge Sampaoli declaró la semana pasada que no era una obligación ganar la Copa América 2015 y, en lo relativo, podría estar en lo cierto. Pero si jugamos de local y tenemos una de las mejores camadas de futbolistas de todos los tiempos, ¿cómo?, dirá usted. Bueno, es que no puede ser una obligación, si en más de un siglo no se ha ganado algo a nivel de Selección. Más que una obligación, se podría tratar de una responsabilidad o de una oportunidad.

Lo situaré en el siguiente escenario. ¿Qué pasará si el ex D.T. de la Universidad de Chile no gana dicho torneo? Nada, la vida sigue igual –como dice la canción de Julio Iglesias–, o si no pregúntele a Nelson Acosta, Claudio Borghi, Juvenal Olmos, Arturo Salah, Pedro García y tantos otros que fracasaron en el intento. Por el contrario, estos mismos entrenadores actualmente dirigen otros clubes, tienen altos cargos dirigenciales en importantes clubes y otros son influyentes líderes de opinión.

El caso del adiestrador casildense debería ser diferente, porque exhibe un rendimiento superlativo al mando de la Selección, no obstante, en los últimos meses se le ha perdido en algo la brújula. De acuerdo a los últimos amistosos: ¿Tenía sentido parar equipos casi titularísimos para los confrontes con peruanos y bolivianos? ¿Por qué no les dio minutos a los posibles relevos de los estelares? ¿Para qué llama a centrodelanteros que coloca poco y nada? ¿Se puede prescindir de un volante creativo de las características de Valdivia, Fernández o Pizarro? ¿Alexis Sánchez crea más peligro como extremo derecho o en todo el frente del ataque?

Sí, ahora hay más posibilidades que antes de alcanzar el título, sobre todo con la pléyade de jugadores que Chile tiene, pero Jorge Sampaoli se equivoca cuando renuncia al modelo ofensivo con un enganche, un extremo derecho, un extremo izquierdo y un delantero centro. El trabajo psicológico también es prioritario, y es ahí donde siempre flaqueamos. Anoche esto quedó de manifiesto con un escenario perfecto –salvo los problemas de iluminación–, con un marco de público ideal y con un rival débil en el papel. Lo mismo sucedió en la Copa América 2011 con Brasil y Argentina eliminados, con toda la hinchada a favor y con Venezuela como único escollo para acceder a semifinales del torneo.

Aquí no ha pasado nada, pero hay que trabajar mucho para ganar la Copa América. El traje de favoritos nunca nos ha quedado a la medida y el empate con Bolivia cayó como un balde de agua fría, pero también como una prueba de humildad de cara a los próximos 8 meses.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La ruta de los sueños


Ser o no ser campeón” titulé una crónica en la previa de la última Copa América. En ese entonces, Claudio Borghi trataba de guiar a una selección que debía ganar dicha justa regional y clasificar holgadamente al Mundial de Brasil. Sin embargo, finalmente no ocurrió ni lo uno ni lo otro.

La Copa América ha sido un cetro esquivo y una de las espinas clavadas que tiene el fútbol chileno. En casi un siglo de torneo, jamás la hemos podido alcanzar. Un triste rezago que seguimos compartiendo con venezolanos y ecuatorianos.

Eso sí, varias veces estuvimos cerca del cetro continental. En 1955 Chile fue organizador y finalizó segundo; en 1956, en Uruguay, la Roja repitió la marca; en 1979 los nacionales cayeron frente a Paraguay (0-1) en un tercer partido definitorio en Buenos Aires; y en 1987, en Argentina, la cuenta mínima fue la sentencia ante la selección de Uruguay.

En 1991 fuimos anfitriones por última vez, pero tampoco pudimos pese a contar con la base del Colo-Colo campeón de la Copa Libertadores. Esa vez, la Roja fue tercera. El próximo año Chile nuevamente organizará la fiesta e indefectiblemente será uno de los favoritos. No obstante, Jorge Sampaoli ya se puso el parche antes de la herida, declarando que no siente la obligación de ganar la Copa América ya que Chile no es uno de los candidatos. Al parecer, el estratego quiere traspasarle la presión a sus rivales porque el traje de favoritos nunca nos ha quedado a la medida.

Chile y su prodigiosa pléyade de futbolistas necesita imperiosamente un título y esta podría ser la ocasión de conseguirlo. El Mundial dejó al hincha con una sensación natural de triunfalismo, porque este equipo demostró en la cancha que está para grandes cosas. La dramática eliminación ante Brasil caló hondo en las huestes nacionales y en esos duros momentos nació la promesa de conseguir un primer trofeo para nuestra selección.

La primera estación es este sábado ante México y el martes con Haití. Es la gira por Norteamérica, es la ruta de los sueños.   

 

viernes, 22 de agosto de 2014

Quiero hablar en presente


Es una gran alegría recordar la gesta olímpica del tenis de hace una década, pero así también es triste ver el estado en que hoy se encuentra esta disciplina. ¿Por qué el deporte más exitoso de los últimos quince años no invirtió en infraestructura y en renovación tras su época de bonanza deportiva y económica? Asimismo, en el corazón de la Población Santa Adriana, en Lo Espejo, unos muchachos se ganaron un proyecto de intervención social y, en el más profundo de los anonimatos, inaugurarán -prontamente- un recinto de tenis de estándar internacional. Desde esta tribuna, vayan todos mis respetos para la abnegada y ad honorem labor de los monitores, entrenadores, psicólogos  y pedagogos autodidactas: Rodrigo Tapia y Richard Avendaño. Quizás cuando se corten las cintas, van a aparecer los flashes de las cámaras y también esos a los que les gusta ponerse… pero únicamente para la foto.

Muchos se llenan la boca y los bolsillos con el deporte, pero  poco y nada hacen  por  él.  En las regiones, en las comunas y en los barrios  hay  talento de sobra, pero así también hay un desinterés abismante en deportes que no tienen el imán comercial del fútbol. En ese contexto me pregunto si en mi comuna las autoridades conocerán a Jonathan Velásquez. Seguramente no saben que es un promisorio ciclista sub-23, campeón panamericano y seleccionado nacional de la categoría, que ha conseguido importantes logros internacionales y que comparte tricota con el experimentado Patricio Almonacid en el team Clos de Pirque- Trek. En mayo último por ejemplo, salió segundo por equipos y cuarto en su categoría en una competencia en Brasil.    

Hace treinta o cuarenta años estábamos por debajo de Argentina y Brasil en el medallero regional. En las últimas versiones de los Juegos Suramericanos hemos sido superados con holgura por Colombia y Venezuela, y en la nuca nos viene respirando Ecuador. Todos estos países entendieron la importancia del deporte hace más de veinte años y eso se refleja en los resultados. Sabemos que el deporte para Chile no es una prioridad y por eso no debemos exigir resultados. En pedir no hay engaño, pero la “Crespa” estaba en todo su derecho de estar nerviosa en su defensa por el título del mundo. ¿Cómo? Dirá usted. Claro, si el apoyo le llegó recién a los treinta años. ¿Cuánta ventaja no se da cuando el rival con 18 años ya está en las grandes ligas? O usted cree que a Tomás González no le perjudicó tanto lío federativo y no cedió margen ante sus rivales en los últimos Juegos Olímpicos. Ese pelo que le faltó al gimnasta para conseguir una medalla en Londres 2012, perfectamente se podría asociar a tanto malos ratos y dolores de cabezas que ha pasado con su Federación y que únicamente consiguieron distraerlo de su objetivo final. Sólo hay que pensar que mientras nuestros deportistas golpean puertas y pierden tiempo en conseguir recursos, sus rivales ganan horas de entrenamiento, destreza y de alto rendimiento. Ojalá que obtener un máximo logro no siga siendo un karma para el deporte chileno y que a la "Crespa" no solamente le palmoteen la espalda, sino que su fenómeno sea aprovechado como el verdadero renacer del boxeo criollo. Quiero hablar en presente y no quiero que se sigan recordando los antiguos logros del básquetbol, del hockeypatín, del ciclismo y ahora del tenis.

martes, 12 de agosto de 2014

En buenas manos


No era el Caupolicán y tampoco el ex Estadio Chile. No estábamos en dictadura y tampoco peleaba  Martín Vargas, Godfrey Stevens o Julio Gómez. El calendario marcaba el sábado 9 de agosto y el reloj las 22:25. Momento preciso en que Carolina “Crespa” Rodríguez saltaba al cuadrilátero del Polideportivo del Estadio Nacional y el viejo y querido boxeo comenzaba a despertar de su extenso y profundo letargo. Sí, ese deporte que tantas alegrías le entregó a la afición y que por las malas gestiones desapareció de la palestra competitiva, mediática y prácticamente también del relato de nuestros abuelos, padres y tíos.

Más de cinco mil almas unidas por la mejor exponente nacional de la historia y también por la única luminaria que hoy exhibe esta disciplina en Chile. El gobierno la apoyó y el pueblo se cuadró con su campeona. En la galería el grito era uno solo: ¡Chi, chi, chi, le, le, le! ¡“Crespa” Rodríguez de Chile!

En la previa, unos pintorescos combates preliminares y el reconocimiento a la trayectoria y a la figura de Martín Vargas. El recinto se colmó de aplausos y vítores, esos que la mayoría de las veces son huraños y escasos para nuestras glorias del deporte. 

Había esperanza y triunfalismo en el ambiente, pero los especialistas  presagiaban  un confronte estrecho y muy parejo. El palmarés de la colombiana Dayana “Diamante” Cordero era contundente con 13 peleas ganadas (9 por K.O.), 4 perdidas y un empate. A pesar de sus noveles dieciocho años, se trataba de una rival compleja y a la que estratégicamente no había que darle espacios.

Los primeros asaltos no marcaron grandes diferencias entre ambas púgiles. A la “Crespa”´, eso sí, se le veía algo tensa pero, como siempre, muy propositiva, frontal y valiente. A la barranquillera, en tanto, parecía no afectarle el público en contra y desde el inicio planteó una pelea claramente defensiva y de contragolpe. Convengamos en que la “Diamante” siempre esperó  la iniciativa de  la  púgil nacional y nunca asumió grandes riesgos. La visita apeló como único recurso a su pegada de nocaut y no fue ella quien precisamente salió a buscar y a ganar la contienda. En la medianía del combate, la “Crespa” conectó un par de buenas manos, pero no se encontraba con su habitual precisión y muchos de sus golpes se estrellaban en el aire. No se sentía cómoda y se le notaba. A su coach le repetía en el descanso que estaba “apretada” y que no se reconocía en el cuadrilátero. Avanzada la refriega, la local seguía embistiendo fuera de distancia y la colombiana que aprovechaba cada fail de su contrincante. Un alza de la cafetalera y un par de jabs muy bien conectados en el noveno round no le alcanzaron para arrebatarle el título a la chilena. Finalmente, el triunfo por los puntos en fallo dividido para Carolina “Crespa” Rodríguez: 99-91, 95-98 y 96-95.

En resumen, podríamos convenir en que no fue una de las mejores exhibiciones boxísticas de la “Crespa”, pero vaya cuánto coraje y amor a la camiseta le pone a lo suyo. No nos olvidemos de que nuestra compatriota se ha hecho a sí misma, y en esas condiciones se ha convertido en la mejor del mundo. A lo largo de su carrera pugilística  ha hecho lo que ha podido con lo que ha tenido, y eso hasta ahora ha sido mucho. El apoyo recién llegó a sus treinta años y seguramente toda la parafernalia en torno al combate, la descolocó en lo emocional y en lo psicológico. La “Crespa” tiene que encontrar las herramientas para abstraerse de todo lo que está implicando su creciente popularidad.

También hay que considerar que ella es, hoy, la rival que todas sus contrincantes quieren derrotar y sus próximos desafíos seguramente siempre van a tener un mayor grado de dificultad. No obstante, Carolina aprende de las lecciones porque es trabajadora, profesional y está muy enfocada en su carrera. Futbolísticamente hablando podríamos decir que la “Crespa” ganó, pero no gustó y no goleó. De igual manera, la corona sigue en buenas manos, sigue en las manos de la "Crespa" Rodríguez.

jueves, 7 de agosto de 2014

Ahora o nunca


No veo televisión, pero me han contado que por estos días han finalizado unas cuántas teleseries. Una de ellas la protagonizó Jorge Sampaoli con su posible éxodo de la Selección Chilena de Fútbol. Un mensaje entre líneas que mandó el estratego por la cadena ESPN desató la trama y el suspenso con respecto a su continuidad en la “Roja”.

Nadie entendía eso del “compromiso moral” hasta la Copa América 2015, pero con la renovación de su contrato y los suculentos premios económicos que negoció con la ANFP, ahora quedó clarito. Habemus Sampaoli para la Copa América 2015, Copa del Centenario 2016, Clasificatorias Rusia 2018 y el Mundial, si se logra clasificar.

No es ningún misterio que el ex D.T. de la “U”, quiere ir más allá del horizonte sudamericano y está en su legítimo derecho como profesional. Sin embargo, era ilógico e incierto proseguir con el entrenador hasta dos meses antes del próximo proceso eliminatorio. En ese contexto, era imperioso amarrar un contrato por los siguientes cuatro años. Es cierto, nadie es insustituible pero claramente si el argentino se iba, se volvía a truncar otro proceso.

Acuérdese que tras la partida de Marcelo Bielsa, el pase insulso y el juego lateral reaparecieron como por arte de magia. A los entrenadores nacionales pareciera no interesarles asimilar  los métodos del actual equipo técnico de la selección nacional y también de otros anteriores. Curiosamente, en Juan Pinto Durán sólo se registra la visita del uruguayo Martín Lasarte.

Lamentablemente, este proceso se ha ido enrareciendo con las polémicas salidas de Marcos González y de Gustavo Canales de la nómina final mundialista. Posteriormente con la renuncia vía twitter de Jorge Valdivia, los rumores de indisciplina en la cita planetaria misma y también con la inminente automarginación de Esteban Paredes. La entrevista que dio el casildense a la mencionada cadena internacional de televisión y la reunión tipo cónclave que tuvo con algunos escogidos periodistas chilenos tampoco ha ayudado a desenredar la madeja de suposiciones y especulaciones que se han suscitado por estos días.

En lo próximo hay que volver a concentrarse en la pelotita, porque los desafíos que tiene Chile son bien grandes y la ilusión de ganar algo importante también lo es. No obstante, antes de iniciar el camino a Rusia hay que hacerle frente a la Copa América que se organiza en casa y hay que ganarla. Pareciera que no hay otra consigna, es ahora o nunca.