lunes, 9 de julio de 2012

Con hambre de león


¡La “U” lo hizo de nuevo! Tremenda novedad me dirá usted. Es cierto, lo de Sampaoli parece que ya no asombra: tres títulos nacionales y una estrella internacional en tan sólo un año y medio. 101 partidos que registran 66 triunfos, 22 empates y 13 derrotas.
Pese a su diminuta fisonomía, al adiestrador casildense no le quedó grande el poncho azul. Porfiado como él solo, machacó hasta que sus pupilos mecanizaron su croquis ofensivo.
Así también, el estratego tuvo maña para tocar el alma y el amor propio de un equipo averiado. En la derrota, convenció a los suyos y los sublevó con la mítica consigna: “Lo damos vuelta”. Así tumbó a La Católica en el Apertura 2011, Deportivo Quito en la Libertadores y Colo-Colo en las semifinales del Apertura 2012. O’Higgins, que se aniñó en la finalísima de dicho torneo, tampoco pudo ante tan implacable misiva.
La segunda patita del año ya  está en marcha y aguardará a los azules con doce partidos en los próximos cincuenta días. Pero lo que es el agua para el  pescado, lo es la competencia para los de Don Sampa.  Van por el tetracampeonato, la Copa Chile, la Suruga Bank, la Recopa, el bis en la Sudamericana y hasta la Copa Gato si es posible. Un fenómeno que nos trae reminiscencias de las rebeliones futbolísticas de otros foráneos. Hoy son los Borghi, los Sampaoli y los Berizzo, entrenadores escogidos, de esos que nivelan la actividad para arriba,  de esos que a los jugadores malos los ponen buenos, de esos que nos hacen enamorarnos hasta las patas del fútbol de ataque y de esos que se dejan caer bien a los lejos para reescribir nuestra escuálida historia deportiva.
Por algo el ensayista griego Plutarco decía que un ejército de ciervos dirigidos por un león es mucho más temible que un ejército de leones dirigidos por un ciervo.

viernes, 15 de junio de 2012

Con gusto a caipirinha



La “Roja” se encaramó en la cima del continente y quiere puro repetirse el plato en una cita planetaria.  Acuérdese de que esa gracia la hicimos únicamente el ’62, cuando fuimos  locales y el ’66 cuando se clasificó -por vez primera- con sistema de eliminatorias.
¡Con cuatro cupos y medio y sin Brasil en el camino! ¿Cómo no vamos a ir al Mundial?
Las metas son posibles de alcanzar cuando hay con qué y Chile hoy cuenta con una de sus hornadas más estelares. Es tal la bonanza del balompié criollo, que se prescinde de jugadores que caen parados en cualquier oncena: Mauricio Pinilla, Fabián Orellana, Carlos Villanueva, Luis Jiménez, Felipe Seymour, David Pizarro, Marco Estrada, Gustavo Canales, Esteban Paredes y Jhonny Herrera.
Pero fíjese que siempre le buscamos la quinta pata al gato: que el Mundial del ’62 fue el peor de la historia, que la Sudamericana es más “penca” que la Libertadores, que la Chile 2012 le gana al Colo ’91 y ahora que el “Bichi” tiene mejores números que el “Loco”.  Pucha qué bueno que Borghi supere a Bielsa y que mañana Sampaoli o Pellegrini también mejoren lo que hizo el actual coach. ¿No le parece?
En esta inédita coyuntura, la “U” campeona sudamericana le ha dado una manito a la selección.  Asimismo, el ballet tiñó de azul a nuestra escuadra en la justa de 1962 y Colo-Colo ’73 fue la base para el Mundial de Alemania 1974.
La pléyade universitaria cayó del cielo tras la marginación de Gonzalo Jara, Jean Beausejour, Carlos Carmona y Jorge Valdivia. Es que el periplo por Bolivia y Venezuela fue tan halagüeño que ya nadie echa de menos a los dicharacheros cracks.
Súmele a ello la resurrección de Matigol, el bombástico retorno de Arturo Vidal, los goles de Charles Aránguiz y el cerrojo que Claudio Bravo le puso a su puerta.
Pese a que algunos insisten en celebrar antes, a Chile le estarían faltando 12 puntos para clasificar a Brasil 2014. Con seis partidos restantes por jugar de local (Colombia, Argentina, Uruguay, Bolivia, Venezuela y Ecuador), pareciera que ya podemos tomarle el gustito a la caipirinha y ver a las garotas un poquito más de cerca.


miércoles, 23 de mayo de 2012

Joel Mayo Antipichún: Un guerrero del deporte


Dos cabros chicos a los puñetes les roban los aplausos y las carcajadas a los payasos del circo de la población Diego Portales en Villarrica.
El pequeño Joel Mayo Antipichún se ganaría los tres chicles y los 5 “media hora” en disputa. También una paliza en casa, por no avisar su paradero.
Es que el chiquillo le hacía el quite al colegio y las tardes se las gastaba dándole al puching ball del Club Olímpico Carlos Lucas.
Tanto ímpetu conmovería al entrenador Santiago Urrutia, su mentor en el arte de los puños y quien lo estrenaría en las competencias para aficionados.
En el Nacional Amateur de Talca de 1990 y con Urrutia en el rincón, Mayo se adosaría un bronce al pecho y sería citado por vez primera a la selección nacional.
El mapuche de Curarrehue fue protagonista en el amateurismo. Alzó los brazos en 90 combates (57 por  K.O.), en 4 resignó el triunfo y en 2 se iría a las parejas. Registraría 96 peleas.
Pese a todo, el púgil logró hacerle esquive a las pellejerías de la actividad y al estigma de ser deportista en Chile.
La misericordia del empresario Antonio Eltit y un contacto con el manejador austríaco Hansi Neuner, le posibilitarían  asestar el mejor golpe de su carrera. Al “Indio” se le abrían las puertas del viejo continente, allí donde nunca antes bregó un chileno.
En Austria, Mayo se haría inexpugnable. Entre los años 2003 y 2008 disputaría 12 contiendas en las tierras de Mozart y solo conocería de victorias. Con su pegada  al estilo Martín Vargas y “Mano de Piedra” Durán, mandó a la lona a ocho de sus contrincantes.
El húngaro Sandor Ferenc Gurmai recibiría su implacable castigo la noche del 31 de julio de 2004 en el Crazy-Eddy de la ciudad de Silz: no alcanzaría a sostenerse de pie en el primer asalto.
Su periplo europeo consigna las caídas por el título intercontinental welter de la WBO frente al invicto esloveno Jan Zaveck (Alemania, 2006), por el título welter de la IBC ante el polaco Rafal Jackiewicz (Polonia, 2006) y por el título mediano de la WBO Asian Pacific ante el uzbekistaní Kuvanych Toygonbayev (Rusia, 2006).
El “Indio” se alejaría de los cuadriláteros con 36 años y con 54  combates profesionales en el cuerpo. 41 triunfos  (25 x K.O.) y  13 caídas (6 x K.O.) ¿Qué me faltó? Me faltó un título más grande; pero esos son los destinos  de la vida  y el mío  fue bueno en el boxeo. El boxeo me abrió muchas puertas y me ha dado todo lo que tengo. Siempre fui un guerrero fuerte que iba al frente, tanto en la  vida  como en el deporte.

miércoles, 11 de abril de 2012

Fue lindo mientras duró


 
Bielsa hace milagros aquí, allá y en todas partes. Es puro amor a la pega. A la pega bien hecha, a esa a la que siempre le sacamos el quite. Esa que le produjo urticaria a los concesionarios de los clubes grandes para sacar a Mayne Nicholls de la ANFP. 
Dejamos partir al estratego que Guardiola considera el mejor del orbe, al que nos  mandó a jugar para adelante y al que paró la chacota en la selección. Lástima que las revoluciones en el balompié criollo, han durado menos que un paquete de cabritas.
Al menos, los bosquejos tácticos de Sampaoli y Berizzo consuelan a los deudos del rosarino. Ver al Athletic engullirse  al París St. Germain, al Manchester United o al Schalke 04, también mitiga la pena.
¿Se acuerda que acá santificaron a Bielsa?  Cómo no,  si el argentino exorcizó todos nuestros espectros en la cancha. No faltan los que le achacan  que no ganó nada con la “roja” o que no “inventó” el fútbol. Esos mismos ahora se retractan y le tiran toda la pérgola al Bilbao.
El fútbol con sus vueltas y tumbos, cruzará a Chile con los senderos de Bielsa. Sporting de Lisboa de su regalón Matías lo esperará en semifinales de la Europoa League y el Barcelona de su entrañable Alexis lo aguardará en la final de la Copa del Rey.
Sus afectos por el primero, nunca los pudo ocultar mientras dirigió el combinado rojo y del segundo, se considera un admirador y de tanto en tanto se derrite en loas para él. Chile y Bielsa se corresponden el amor.
Es que con Bielsa en la banca, teníamos a todos  con el traste a dos manos y nadie quería a Chile de rival. ¿Alguna vez  le habíamos guapeado a Uruguay en el Centenario? ¿Cuándo le habíamos pasado por arriba  a los argentinos? ¿Hace cuánto que no ganábamos en un Mundial? Fue lindo mientras duró.


miércoles, 18 de enero de 2012

La "Copa de Cartón"



No había por dónde. Veinte años dimos jugo en las citas continentales y ahora venimos con que la Sudamericana es más penca que la Libertadores.
Es que Jorge Sampaoli le tapó la boca a medio mundo. Sí, el “Bielsa de los pobres”, el mismo que llegó a parchar a Diego Simeone, al que sus pupilos no le entendían ni jota. ¿Se acuerda de que a Platko, a Mirko y al mismo Bielsa tampoco?
El oriundo de Casilda arribaba a un club que se decía grande pero que no conocía de júbilos internacionales. En pedir no hay engaño y los concesionarios azules se la cantaron clarita al D.T.: clasificar a la Copa Sudamericana y alzar el Torneo de Clausura 2011.
Como buen argentino, el estratego se creyó el cuento y confió en sí mismo incluso cuando los suyos lo quisieron como pebre.
Un 12 de junio de 2011, Sampaoli se resarciría al arrebatarle el Apertura a la Universidad Católica. De ahí para adelante nadie contuvo su bosquejo ofensivo: ni la inexpugnable localía de los del Atlántico, ni la altura de Quito y menos la “mufa” del Nacional.
Nos cuesta tanto ganar algo y tan poco que nos cuesta chaquetearlo.
Cuando un equipo juega bonito, hay que dejar las miserias deportivas a un lado,  ponerse de pie y aplaudirlo. Que nunca más nos vuelva a faltar la chaucha para el peso; que tampoco se nos cruce la fatalidad del chileno y que a los archirrivales se les pegue el espíritu santo.
No quiero esperar dos décadas  para gritar campeón y para que otro foráneo venga a sublevar a nuestros futbolistas. Quizás alguien se anime a ganar la “Copa de Cartón”.