viernes, 21 de abril de 2017

Comentario a la obra “El último vuelo del Cóndor”



La tarde del 3 de septiembre de 1989, la sangre llegó a la cancha y tiñó la pelota, así como a la década misma. En ese fatídico minuto sesenta y nueve del partido eliminatorio entre Brasil y Chile en el Estadio Maracaná, no solamente cayó una pintoresca bengala al campo de juego, sino también un ídolo y una forma de pensar y actuar.
Asimismo, la obra de teatro “El último vuelo del Cóndor”, se desarrolla en un lúgubre ambiente urbano, donde resalta un arco a tamaño real y el camarín del combinado criollo. El diálogo entre el arquero y capitán de la Selección, Roberto Rojas, y el utilero del equipo, Nelson Maldonado – interpretados por Nicolás Pavez y Patricio Contreras –, se mueve continuamente entre el humor, la emoción, la crítica, la reflexión y el sarcasmo. Los conflictos internos del portero criollo son representados con ímpetu y fuerza por Pavez, pero esa misma intensidad a ratos le hace perder los matices emotivos al personaje. Sin embargo, esto se complementa a la perfección con la madurez escénica de Contreras en el papel del utilero Maldonado, quien brinda pasajes magistrales, como en la progresión del fútbol chileno, el grito de “Ceacheí” o el baile a “lo Emmanuel”. La obra también se posiciona en lo documental con la mención a las elecciones de 1989, a los detenidos desaparecidos, a programas de televisión como “Éxito” o “El Festival de la una” y a productos como “Coral” o YoguUp. La música de la obra, tiene reminiscencias folclóricas y con ciertas  coincidencias de la Cantata de Santa María de Iquique del grupo Quilapayún.
El montaje presenta la historia exhaustiva y literal del “Cóndor”, como cuando se mencionan sus inicios en el básquetbol, a su familia, en su paso por Aviación, en el episodio de los pasaportes falsos y en los tira y afloja de las negociaciones por los premios como capitán del equipo.
La última parte de la obra, mantiene a los espectadores en tensión y en el constante ejercicio de recordar de dónde venimos, quiénes somos y cómo nos enfrentamos a situaciones de total contrariedad. El teatro casi no respira cuando el “Cóndor” se saca el buzo, se pone los guantes y se calza los zapatos que su padre le cosió. El ritual es como el de cualquier partido, pero es el que su conciencia y sus espectros le dicen que hay que ganar. Cuando el ídolo cruza el túnel del silencio, las sienes transpiran, el corazón se aprieta y los sentidos se encumbran con el último vuelo del cóndor.

lunes, 3 de abril de 2017

Ya está todo listo para la inducción al NVBHOF clase 2017





Por Jaime Estrada vidaboxeo@cox.net
Foto Jorge Najera

Eric Morales está muy contento de ser añadido al salón de la fama del boxeo en Nevada y compartió que los resentimientos quedaron en el pasado que en la realidad con el tiempo los ánimos se suavizan y se ven solo como fueron una rivalidad digna de recordar por tanta pasión involucrada, pero sin rencores porque al bajar del ring otra historia es la que se cuenta.
Se espera que “El Terrible” que va a ser la sensación de todos los medios de información de tierra azteca pueda estar presente el fin de semana para que comparta con toda la raza que disfruto sus memorables combates.
Marco Antonio Barrera por su parte dice que ser incluido en el recinto de la inmortalidad del boxeo es una gran experiencia que solo se prepara para los mejores peleadores de la historia y dice que como empezó joven en el deporte puede gozar de la cosecha junto con sus seres amados.
Y el ser elegido para otorgar el reconocimiento al que fue su acérrimo rival en el ring dice que es un gran honor por ser considerado porque fue un rival muy fuerte y que protagonizaron verdaderas guerras donde dieron lo mejor de sí mismos para el beneplácito de todos los amantes del boxeo en el mundo entero.
Marco confirmo su presencia a este magno evento y agradece de todo corazón a la gente que hace posible esta ceremonia donde se da honor a quien merece honor.
Entre los inducidos esta el orgullo de Santiago Tianguistenco, Salvador Sánchez el cual tendrá el aniversario de su partida precisamente el 12 de agosto y será el presidente del CMB Mauricio Sulaiman quien presentara su increíble trayectoria durante la ceremonia.
Además Michael Carbajal está en la clase 2017 y claro es muy recordado por sus peleas contra Humberto “Chiquita” Gonzalez.
Y nosotros en Las Vegas estamos muy contentos de que también se incluirá a Rafael Garcia (cutman) en este privilegiado grupo y en verdad Rafita se merece todos los honores del mundo por tantos de sus 87 años dedicados al deporte de fistiana, es mas ya tiene su museo en el Paso Texas gracias al apoyo del doctor Armendáriz.
De las mujeres que se han destacado por su talento  eligió a Lucia Rijker quien
aparte de haber tenido una época de dominio total en la división superligero en sus 17 combates se retiro invicta y fue coestelar de la película Million Dollar Baby y ahora sigue en el negocio de las cachetadas rentadas como entrenadora.
Otros elegidos son Thomas Hearns,  Ken Norton,  Richie Sandoval, Leon Spinks y su carnal Michael Spinks,  el doctor  Elias Ghanem, Mel Greb y se añadió a Debbie Munch quien me consta siempre dio a la prensa un trato justo para las acreditaciones de las peleas de boxeo. En fin Michelle Corrales está pidiendo apoyo de patrocinio, membrecía y se esta buscando un lugar para poner el museo de la la fama, se habla de concertar un evento musical previo al combate de Canelo contra JC Chávez Junior para recaudar fondos en bien de la organización, se espera que la empresa Q Sciences que tiene su línea de productos para la salud sean mis patrocinadores para traer a Bridget Gonzalez en un concierto para el bien de NVBHOF y de una vez se los voy presentando.

jueves, 16 de marzo de 2017

De cómo llegué al club México (por propia voluntad) y de lo que allí aconteció



Por Daniela Arze-Vargas Donoso

Arrastrada por un ímpetu antes desconocido, oí hablar del valor del boxeo, de la semejanza de este deporte a la vida y del arte de combatir cuerpo a cuerpo. Había oído y leído de la vida de la Crespa Rodríguez en una entrevista que llegó a mis manos; leí también una biografía de Martín Vargas y de un tal Estanislao Loayza. La vida del iquiqueño, apodado Tani, me fascinó.
Busqué en diarios y revistas antiguas, fotos y campeonatos, también triunfos y derrotas. Hace un  tiempo pensaba que el boxeo era el tercer deporte más espantoso, esto porque los primeros dos serán siempre, para mí, las corridas de toro y los rodeos.
Se apoderó de mí un ánimo de lucha, un espíritu rabioso. Averigüé cuándo habría pelea, telefoneé a Dante y fui a la acción, convencida de que luego del combate sacaría algo en limpio, algo así  como una lección de vida importante y trascendental. Me interesé en  las reglas del juego y los nombres de los golpes. Busqué información de lugares donde se practica este deporte. Encontré clases y también ensayos a los que se podía asistir. Creí que para ser la primera vez que asistiría a un combate, este debía ser “de puños rosa”, como leí que eufemística, delicada o cursi, antiguamente se les llamaba a las peleas entre mujeres.
En  el  público, mayoritariamente masculino, se distinguían varias mujeres y también  niños. Necesité, de pronto, encontrar una confirmación de género, ver a alguien como yo. Sé que no existe claridad en lo que quiero decir con esto, pero ya está escrito y me cuesta renunciar a lo pensado. Cuando reflexionaba en todo esto, intentaba recordar un poco del espíritu que me había hecho llegar hasta acá, pero lo había olvidado y ahora miraba todo con asombro y extrañeza. Pensé  en la gente, en el cartel brillante que coronaba el escenario y en Dante, al cual no quise, en ese momento, mirar.
Vi a un grupo de señoras y a dos mujeres jóvenes que gritaron: ¡México, México! ¡Eh, eh, eh!, tras un derechazo.
Antes de llegar, cuando iba caminando en silencio junto a Dante, pensaba acerca de ¿Cuál sería mi candidata? En el acto pensé que me inclinaría por la más débil, si eso pudiera establecerlo yo. Me inclinaré  por la que vaya perdiendo, o reciba más golpes y resista estoica el combate. Reminiscencias de profesora, pensé.
No muy convencido, mi querido Dante, de alma sensible y espíritu altruista, esperaba algún gesto de arrepentimiento, de parte mía, que echara abajo el propósito que nos reunía a las nueve en metro Santa Ana y que, al mismo tiempo, lo librara de tan “violento” espectáculo, pero no lo encontró.
Dirección: San Pablo 1569. Comuna: Santiago Centro. Habíamos llegado. El recinto: un gimnasio. Su capacidad aproximada era de mil  personas. En un costado estaban las graderías, en donde una ubicación costaba cuatro mil pesos. Elegimos el sector vip que nos costó siete mil pesos. Quedamos cerca de donde se efectuaría la refriega. Pasaba el rato y llegaba cada vez más gente: familias, parejas, hombres y mujeres solas. El público que ingresaba al recinto venía alegre, venía como a disfrutar de un espectáculo. Esta actitud nos llamó mucho la atención. Minutos antes, Dante me había expresado que él sufría al ver sufrir.
El animador apareció en escena, indicando que faltaban menos de   diez minutos para comenzar. En los costados vendían completos, churrascos y bebidas. Dante  divisó a lo lejos a unos pesos pesados, seguro exboxeadores. Empezó a sonar la música de la película Rocky. Súbitamente me transporté a la película y yo era parte del público que sufría con  el último round. En el sueño era la mujer de Rocky, que alentaba al campeón, que yacía medio muerto con la cara moreteada en un costado del ring: ¡Vamos, Rocky!, me oí decir al despertar de la ensoñación. Dante me miró perplejo y el bochorno rápidamente se disipó con la voz del animador que anunciaba: a la izquierda: Violeta Vargas, alias la Leona. Apareció una mujer de pelo castaño y muy crespo y facciones delicadas. Iba  enfundada en una bata roja de seda. La boxeadora hizo un baile parecido a la danza árabe y luego una reverencia, que animó a Dante y entusiasmó al resto del público. A continuación, apareció desde el lado derecho la boxeadora Millaray Painefilo, alias Scáthach. También, ella vestía   una bata, esta era de un azul brillante.- Marri-Marri- dijo, enseñando ambas manos y mostrando sus palmas, extendiendo  sus dedos morenos y luego empuñándolos. Vi a Dante sacar el teléfono y escribir algo. Luego de un momento, le pregunté qué significa, a lo que él respondió: Scatha, nombre de la mitología celta. Scatha o Scáthach, es una diosa considerada un gran guerrero, cuyo nombre significa "la que provoca temor", también es llamada "la sombra". Ella vivía en la isla de Skye, en Escocia, y enseñó a muchos de los legendarios héroes celtas todas sus habilidades, incluyendo la magia. Percibí, en el público, ansiedad por la partida, ansiedad por ver cómo se libraría el combate.  En ese momento recordé un pasaje del libro La cima del mundo del escritor Norman Mailer: “El árbitro dio las instrucciones. Sonó la campana. Los primeros 15 segundos de un combate pueden ser todo el combate. Algo equivalente al primer beso en una relación amorosa”.
En una primera mirada de principiante, pude constatar cuál de las dos parecía más fuerte. En una segunda vista, luego de un jab de Violeta, cambié de opinión. La vi  distanciarse de su oponente y mantener la guardia. Leí que  El jab o directo de izquierda consiste en propinar un puñetazo con la mano izquierda (si se es diestro) extendiendo el codo rápidamente de forma paralela al suelo, y retrayéndolo a su posición inicial de forma rápida. Al mismo tiempo ella extendió el codo, luego hizo  una ligera rotación de cadera, que la ayudó a imprimir más fuerza al golpe. De esta manera, logró que éste se realizara de frente. Millaray movió tan rápido la cabeza, como si hubiese intuido lo que le aguardaba, logró esquivar el puño de su adversaria y   contestar con un cross o directo. Distinguí en Millaray técnica que seguramente había ganado, luego de  horas de esfuerzo y práctica.
Su  pierna derecha quedó detrás. Al mismo tiempo extendía el brazo para golpear. La vi traspasar el peso desde la pierna de atrás a la de adelante, lo que le permitió rotar el pie derecho sobre la punta y realizar así una pequeña rotación de cadera. A la Leona  este golpe la desestabilizó un poco, pero no lo suficiente. Reaccionó con furia, lo que produjo que tensara al máximo su musculatura. De esta forma, la fuerza en tensión se proyectó completa hacia la mano, efectuándose así  un certero  uppercut o upper. Este es  uno de los golpes más espectaculares, si se realiza con la fuerza adecuada. En este caso el golpe partió de la mano derecha y desde abajo. Vargas realizó su golpe en dirección vertical, el que fue directamente a impactar a la mandíbula de Scáthach.  La Leona  se    ayudó de una ligera extensión de rodillas para así golpear con toda la fuerza de su  torso a la machucada Millaray. Este último  golpe la aturdió y no alcanzó a reaccionar, cuando Violeta le dio el remate de crochet. La púgil realizó su golpe con la mano derecha y de forma   lateral, dirigido a la cabeza de su contrincante. Desde mi ubicación, estimé  el    golpe fuerte y más  lento que el jab, o el cross, por la trayectoria del brazo.
Leí, también, que este golpe  se puede realizar con ambas manos, pero Violeta usó   el crochet de derecha, que va acompañado de una rotación de  cadera. Podría haberlo dirigido a la zona baja del cuerpo (hacia los riñones), para lo cual es importante flexionar las rodillas, pero sin  inclinarse hacia adelante.
El árbitro determinó un descanso de treinta segundos para luego reanudar la pelea. Miré hacia la fila de los completos y vi a un precioso niño pequeño de grandes ojos negros, de tez morena y de rasgos mapuches. ¿Qué hacía ese niño ahí? Dante también lo miraba, quizás hacía más rato que yo. Se   preguntó lo mismo, lo sé. En el combate, Dante  me tomó la mano y en el último round, nos dimos un beso. Fue minutos antes de la visión del niño, de nuestra pregunta tácita y después de decirme que por favor nos fuéramos de   allí. Había pensado tantas veces antes en ese momento. Escenarios de parques, cerros, exposiciones, música, cine y teatro, pero jamás imaginé que un  combate boxeril sería el inicio de una nueva historia. Abandonamos la pelea sin saber su definición. La batalla seguiría librándose, seguro, en otro lugar.  


lunes, 13 de marzo de 2017

Fútbol y literatura: Un partido clásico



El pintor mexicano Rufino Tamayo decía que sus colores eran los más baratos, los tonos de la tierra, y que a esos colores mezclados y matizados oponía otros más vivos, rabiosos y brillantes que provenían de las frutas que había visto en su infancia.
A mí, cuando me preguntan de dónde proviene mi literatura, respondo que de los partidos de la calle, de esos que dejaban las rodillas, los codos pelados, y los anteojos quebrados; de esos partidos que se jugaban con una pelota plástica que traía un dibujo de un mapamundi. Partidos eternos y con sabrosos entretiempos de pan con mortadela y tecito. Sí, eran esos duelos que solamente podían finalizar con el “último gol gana todo” o con el llamado de mamá: “Entrarse, que mañana hay que ir al colegio”.
Mi amor por la lectura fue estimulado casualmente por mi padre, cuando traía a casa el “Fortín Mapocho” y “La Época”, o cuando me compraba en el persa las revistas “Estadio”, “Barrabases”, “Triunfo”, “Deporte Total” y “Don Balón”. 
A partir de la revista “El Gráfico”, me hice admirador del periodismo argentino y de algunos escritores de ese país, como Roberto Fontanarrosa, Osvaldo Soriano y Eduardo Sacheri. Este último es un acérrimo hincha de Independiente de Avellaneda y lo plasma con emotividad en su cuento “Independiente,  mi viejo y yo”.  Para Sacheri: “Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida, pero de algo estoy seguro: No saben nada de fútbol”. El filósofo y novelista Albert Camus clama “Lo que finalmente sé con mayor certeza respecto a la moral y a las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol”. Y para Jean Paul Sartre: “El fútbol es una metáfora de la vida”.
El escritor chileno Felipe Risco Cataldo reconoce que: “Soy un futbolista frustrado y tenía una gran admiración por Julio Martínez; tenía una pluma muy interesante, es uno de los padres del periodismo deportivo chileno”. El comentarista deslumbró en revista “Estadio”, Radio Minería y Canal 13, y casi como una ley era la frase: “Lo dijo Julito Martínez”. En 2009, el periodista Edgardo Marín compiló las mejores columnas de Don Julio sobre la selección chilena, un texto donde el cronista se muestra en su faceta más crítica, analítica e irascible. El poeta Floridor Pérez publicó en 2003, Poesía chilena del deporte y los juegos”, una compilación lúdica que une actividad deportiva y literatura, más allá del horizonte occidental de comprensión de ambos ámbitos. Allí aparece el poema “Los jugadores” de Pablo Neruda: “Juegan, juegan. Los miro entre la vaga bruma del gas y el humo. Y mirando estos hombres sé que la vida es triste”.
Y no le quito más tiempo, porque si me acuerdo de Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Juan Sasturain, Martín Caparrós, Juan Villoro, Roberto Rabi, Víctor Hugo Ortega, Luis Osses Guiñez, Eduardo Santa Cruz y Reinaldo Marchant, este artículo se va a extender de la misma forma que esos partidos de marcador infinito con entretiempos de pan con mortadela y tecito. Sin lugar a dudas, el fútbol y la literatura protagonizan esos duelos que estremecen a los fanáticos y a los que se les llaman clásicos.