miércoles, 20 de julio de 2016

Este triunfo es de ustedes y de nadie más




El duelo ante los colombianos por Copa Davis se anticipaba complejo por el favoritismo del rival y también por las renuncias de Christian Garín y Julio Peralta. Pero el refrán popular dice que si la vida nos da limones, tenemos que hacer limonada y así lo entendió el equipo chileno, que se sobrepuso a todas las contrariedades en Iquique y se alzó con un triunfo épico para el tenis chileno.
Lamentablemente, el piso del Centro Recreacional del Ejército Huayquique, no estaba apto para jugar la final de la Zona I Americana y vaya cuanto lo sufrieron ambas escuadras, pero el cafetalero Santiago Giraldo supo cómo sacarle provecho a la situación y se impuso en el primer turno ante el nervioso Nicolás Jarry.
Gonzalo Lama, en tanto, sacó chapa de jugador copero con ocho triunfos en nueve presentaciones individuales y ya se transforma en el heredero natural de Nicolás Massú. El “León” despachó sin problemas en el segundo turno del primer día a Alejandro González y sentenció la serie ante el dimitido Santiago Giraldo. El dobles que componen Hans Podlipnik y Nicolás Jarry dio el golpe a la cátedra tras derrotar a la décima mejor pareja del mundo conformada por Roberto Farah y Juan Sebastián Cabal. Un punto que los espcialistas daban por perdido de antemano. Sin embargo, el tema de de la controversia fue la improvisada logística de los organizadores para preparar la pista. Como en el mismísimo tenis, la pelota se ha pasado de un lado para otro, porque la organización acusó de retrasos al recinto militar y la Federación por su parte, le achacó los problemas a la tormenta de arena que se produjo en los días previos a la competencia en la zona norte del país. Hasta el alcalde Jorge Soria salió al baile, diciendo que la Federación hacía las cosas a su manera y que no hubo posibilidades de involucrarse en el evento deportivo. Súmele a esto que el canal estatal, a quien le corresponde difundir los valores culturales y deportivos criollos, adujo falta de presupuesto para transmitir la transcendental instancia tenística. Por eso que este triunfo es mérito de los que se lo ganaron en la cancha y no de los que dan explicaciones, de los que se ponen para la foto o de los que comercial o políticamente se aprovechan de un logro deportivo. Este triunfo es de Lama, Jarry, Podlipnik, Massú, Ríos y de todo el staff  técnico. Este triunfo es de ustedes muchachos, porque creen que nada es imposible ni siquiera Canadá con Raonic de local. Este triunfo es de ustedes y de nadie más.  

miércoles, 6 de julio de 2016

Club Deportivo Ferroviarios de Chile: Cien años en el corazón (14 de julio de 1916 - 2016)



A ferrito lo siento más como un familiar, que como un equipo de fútbol y puedo decir que el Estadio y la Maestranza de San Eugenio fueron mis primeros hogares, porque nací en el barrio y porque soy hijo de ferroviario.
La primera vez que fui a una cancha de fútbol fue a la de la Avenida Ramón Subercaseaux con San Vicente. Los recuerdos de mis primeros años de infancia pertenecen a ese lugar, antes que al Estadio Nacional o al Santa Laura. Ahí grité los goles a todo pulmón y lloré hasta que más no pude en el tablón.
A mi viejo no le gustaba el fútbol, pero tenía una inconmensurable gratitud por su “madre-empresa” de Ferrocarriles y por el equipo que representaba a los tiznados. En sus tiempos libres se dedicaba a arreglar las luminarias de los accesos y a pintar de negro y amarillo la tribuna oficial del recinto inaugurado en 1941. También era jefe de barra y se encargaba de gritar todos los domingos el clásico “Efe con E”.
Los hinchas más antiguos nos contaban que Ferroviarios se consagró campeón de la división de honor amateur los años 1947, 1948 y 1949 y que así obtuvo el ascenso a la primera división de la Asociación Central de Fútbol.
También relataban  que  el último clasificado de primera división de 1949, el Bádminton, se negó a descender aduciendo un acuerdo extraoficial que dictaba que los equipos que habían fundado la primera división en 1933 no perderían la categoría. Asimismo, que  la Asociación Central de Fútbol acogió el reclamo de Bádminton cancelando el descenso y que Ferroviarios también reclamó su derecho a ascender. Repetían una y otra vez que los dirigentes de Bádminton propusieron una fusión entre ambos clubes bajo el nombre de Ferrobádminton, la cual fue aprobada por la ACF el 23 de febrero de 1950.
La amalgama entre Ferro y Bádminton lograría campañas más que aceptables en los campeonatos de los años cincuenta. Un periodo donde se fortalecieron otras ramas deportivas de la institución como el hockey, el atletismo, las pesas y la natación. Los socios alcanzarían los 14.000 en 1959. Algo impensado para hoy, en tiempos en que las sociedades anónimas miran al hincha como cliente. En 1967, el Tiznado dejó la Primera División y en 1969 se separó del Bádminton para retomar su camino.
En 1972 rasguñó el retorno a la división de honor con el gran Leonel, el “Pluto” Contreras y el “Fifo” Eyzaguirre. Sin embargo, en 1983, vendría el descenso a tercera división y en 1987 a cuarta división.
En 1991 recuerdo un partido infartante con Chiprodal de Graneros en el que se hipotecó la posibilidad de subir a tercera. Lo viví, lo sufrí y lo lloré en la galera corroída del “Hugo Arqueros Rodríguez”. Cómo podría olvidar los viajes a Rengo, a Curacaví, a Graneros y a otros tantos lugares donde, además de disfrutar del paisaje, estreché la relación con mi papá.
El viejo estadio ya no está y mi padre tampoco, pero igualmente soy hincha del Ferrito y aunque muchos me miren como un bicho raro y otros me pregunten ¿y todavía hay fanáticos del Ferroviarios?  Siempre les diré que el paso del tiempo y las vicisitudes de la vida no borran los sentimientos y los colores del equipo que uno tanto ama.
En este centenario del club puedo decir que el “Ferrito” no es una moda, sino algo que se lleva en la sangre. Nací en el barrio San Eugenio y crecí entre los rieles de la Maestranza y el pitar de las locomotoras. A mucha honra digo que soy hincha del tiznado, pero también soy un hincha del fútbol que abraza a las suyos cuando gana y que tiene la capacidad de felicitar al rival cuando pierde. Esas enseñanzas me las entregó mi viejo y como el amarillo y el negro, siempre las llevo en el alma y en el corazón.


 

miércoles, 29 de junio de 2016

Con la astucia de un gato



Claudio Bravo está feliz. Levanta la copa y también  la voz para decir que los únicos que creían en el equipo eran los propios jugadores y que muchos lo querían jubilar antes de tiempo. Y cuánta razón hay en las palabras del capitán, porque eran muy pocos los que apostaban por un nuevo título, pero siempre han sido más los que condenan y crucifican ante un traspié.    
Juan Antonio Pizzi asumió en la emergencia en febrero y por Clasificatorias aprobó en sus dos primeros confrontes ante Argentina en Santiago y Venezuela en Barinas. Sin embargo, el proceso recién se podría dar por iniciado en mayo con el amistoso ante Jamaica, donde se buscaba una línea futbolística y donde se cayó por 1 a 2 en Viña del Mar. A “Macanudo” no se le exigía llegar con el trofeo desde los Estados Unidos, pero de acuerdo a las competencias de su escuadra, tampoco era tan utópico alcanzarlo.
El debut en la Copa América Centenario fue ante una Argentina que  no tuvo misericordia con los yerros del combinado criollo, y sin Lionel Messi se impuso por un contundente 2 a 1. Los agoreros ya le contabilizaban cuatro derrotas en cinco partidos a Pizzi y le enrostraban uno de los peores rendimientos iniciales de la historia. El fútbol seguía extraviado ante Bolivia y sólo un penal en las postrimerías del encuentro salvó del bochorno al elenco criollo. El despegue llegó ante Panamá con las sobresalientes actuaciones de Alexis Sánchez y Eduardo Vargas.
El Campeón de América despertó ante México en Cuartos de Final, y con su mecánica perfecta embelesó al planeta fútbol. Fueron siete tantos que se convirtieron en la legítima credencial para candidatearse al título. Alexis Sánchez igualó a Iván Zamorano en la tabla histórica, y Eduardo Vargas a David Arellano con cuatro dianas convertidas en un partido y a Enrique “Cua-Cua” Hormazábal con diez tantos en torneos de este rango. Fuenzalida y Puch, en tanto, se ganaban un lugar en el croquis de Pizzi.
A esas alturas del campeonato, el ex delantero de Rosario Central ya había tomado con mano firme el timón de la “Roja” y lo conducía a la gran final, tras derrotar a Colombia y dejarlo nocaut en menos de quince minutos. La historia se repetía ante Argentina después de 359 días, pero ningún encuentro es literal a otro, y a pesar de la caída en el primer partido del torneo, este era el más importante y el que daba el premio mayor. Había que dejar la vida en la cancha y ganarlo hasta chocar con un poste, también haciéndole una que otra faltita al mejor del mundo. Había que ganarlo con la mejor tapada de la copa y con una arenga de campeones. Y por último había que ganarlo con la chispeza de chileno y con la astucia de un gato.

jueves, 23 de junio de 2016

Con uno a cero basta



En boxeo se utiliza la frase “el que pega primero, pega dos veces”, que se refiere principalmente a quien primero toma acción, es quien lleva una ventaja del que no lo hace. Precisamente eso fue lo que hizo Chile frente a Colombia antes de los quince minutos. Algo así como un golpe al mentón del que los pupilos de Pekerman nunca pudieron reponerse a lo largo del partido.
En estas instancias de un campeonato se conjugan muchas cosas y no había que sentarse a esperar otra goleada, sino un encuentro algo áspero y cerrado.
La “Roja” asombró con su ferocidad y contundencia y también con su oficio para controlar el resultado y asegurar el paso a la final de la Copa América Centenario.
El resto del primer tiempo, Colombia arrinconó a la “Roja” y le quitó la pelota, pero careció de efectividad frente al arco de Claudio Bravo. El portero del Barcelona se transformó en figura tras detener dos hombre contra hombre, el primero a Roger Martínez y el siguiente a Santiago Arias.
Las bajas de Arturo Vidal y de Marcelo Díaz no eran fáciles de suplir, pero el técnico Juan Antonio Pizzi supo salir del paso con Francisco Silva y Pedro Pablo Hernández, quien tuvo que abandonar por lesión a los 28’. Erick Pulgar ingresó por el malogrado volante del Celta de Vigo y se vio algo incomodo en la cancha, pero por ahí se las arregló para meter un cabezazo que casi se introduce adentro del arco.
Convengamos en que el gran acierto de “Macanudo” ha sido la incorporación de José Pedro Fuenzalida, quien ha resaltado como un importante agente de ataque. El jugador de la Universidad Católica ha acallado todas las críticas iniciales y hasta se ha dado maña para anotar dos tantos.
La tormenta fue como la campana que salva al púgil que está entre las cuerdas, puesto que la presión colombiana se hacía insostenible y el descuento parecía llegar en cualquier momento. El árbitro salvadoreño Joel Aguilar, se desentendió de un supuesto penal de Gonzalo Jara a Daniel Torres  a los 48'. Posteriormente haría lo mismo con uno en contra de Alexis.
A los 56 minutos se fue expulsado  el volante Carlos Sánchez por doble cartulina amarilla. Colombia se quedaba con diez y también con el sueño de alcanzar una final después de quince años.
Chile se instala en su segunda final consecutiva y algunos todavía se preguntan si esta es la mejor generación del fútbol chileno de todos los tiempos. Argentina es un tremendo rival para el domingo, pero los partidos no hay que ganarlos ni perderlos antes de jugarlos. Si usted me pide un pronóstico, yo le respondo que gana Chile y si usted me pregunta por cuanto, yo le contesto que con uno a cero basta.

martes, 21 de junio de 2016

Aplaudámoslos y disfrutémoslos



Marcelo Bielsa define el éxito como un amigo peligroso, que relaja, engaña y que nos vuelve peores. Su reflexión apunta a que cuando se gana, el mensaje de admiración es confuso y estimula el amor hacia uno mismo, y que eso hace extraviar la forma.
Por lo mismo, el actual Chile que dirige Juan Antonio Pizzi no tiene que perder la forma, y menos la cabeza, con la abultada goleada ante México. “Macanudo” le dio el palo al gato y aquí tiene que afirmarse, porque los dos primeros partidos del torneo estadounidense no fueron satisfactorios en lo futbolístico. El entrenador trasandino sentía la presión y se lo transmitía a sus dirigidos en la cancha. En algunos pasajes del encuentro ante Panamá y con el resultado a favor, la anarquía táctica era evidente y solamente los goles de Alexis Sánchez y Eduardo Vargas pudieron esclarecer el panorama rumbo a los cuartos de final.
Los mexicanos no nos gustaban como rivales y ni el más fanático de los hinchas imaginaba un resultado holgado y jugando casi como un partido de entrenamiento con el campeón de la Concacaf. El ingreso de José Pedro Fuenzalida por el suspendido Mauricio Isla y la confirmación de Edson Puch en delantera fueron ajustes claves para la fluida mecánica que exhibió el seleccionado nacional.
Quizás las críticas les hirieron el amor propio a los jugadores, pero de repente las bandas comenzaron a entenderse a la perfección y los pases que se entregaban errados ahora eran correctos. Los goles perdidos ahora entraban de uno en uno, hasta llegar a siete. Eduardo Vargas se matriculó con cuatro y a nadie le preocupa si no convierte en Italia, Inglaterra, España o Alemania. ¿Para qué?, si por Chile los anota todos y ya superó el récord de Carlitos Caszely y ahora va por el de Iván Zamorano. Alexis, con veintisiete años, es el segundo goleador histórico y va por los cien partidos con la camiseta chilena. Claudio Bravo recibió el afecto de la familia y volvió a lo suyo, a dejar el arco chileno en cero. ¿Qué dirán ahora los que lo estaban jubilando?
El capitán respondió en la cancha, pero también aprovechó los micrófonos para hacer sus descargos y decir que en Chile no se acostumbra a los éxitos y que siempre se está pendiente de las críticas. Nuestra memoria es frágil y por eso nunca debemos olvidar que estos mismos muchachos ganaron la Copa América, que ahora están entre los cuatro mejores del torneo y que es posible que clasifiquen a su tercer Mundial consecutivo. Sigamos aplaudiéndolos y disfrutándolos.