martes, 21 de octubre de 2014

¡Basta!


El lunes por la mañana se hace imperioso tomarse un cafecito, porque pucha que cuesta despertar y arrancar en el primer día de la creación. No obstante, si su equipo fue el que ganó el superclásico, probablemente no necesitó esta semana de ningún estimulante natural o de alguna bebida energética para esto. Y si no me cree, pregúntele a los hinchas de Colo-Colo, quienes todavía celebran y se regocijan con el triunfo ante la Universidad de Chile.

Pero cuando hablo de hinchas, me refiero a los de verdad. A esos que les gusta el fútbol y que disfrutan del espectáculo, indistintamente del resultado. No me refiero a esos desalmados que le dan la espalda a la cancha y que van al estadio a hacer desmanes y a darse de estocada limpia con la otra barra.

No es que me esté poniendo viejo o amargado, pero antes las cosas eran distintas y el amigo del equipo perdedor tenía que pagar con alguna simpática apuesta o decididamente se tenía que poner la camiseta del rival. Todo en gran  camaradería, jocosidad y en la mejor de las ondas.

Acuérdese de que en los años sesenta, los jugadores de ambas escuadras se ceñían -sin problemas- las divisas contrarias para reforzarse en los populares hexagonales de verano. Si hasta el mismísimo Carlos Humberto Caszely, en enero de 1988, se puso la “U” en el pecho en un preliminar del clásico universitario, donde se enfrentaron los rostros de Canal 13, en esa época dependiente de la Pontificia Universidad Católica, y de Canal 11, de tutela de la Universidad de Chile. El “Chino” reforzó a los del antiguo Teleonce y la prensa de esos años cuenta que uno de sus siempre peligrosos ataques fue interceptado nada más ni nada menos que por el pájaro Guru Guru.

Lamentablemente, los tiempos han cambiado y lo que otrora fue un espectáculo deportivo, hoy parece más una guerra. Los jugadores tampoco hicieron mucho para calmar las aguas y realmente se hizo impresentable la actitud de futbolistas que se dicen profesionales: el cabezazo de Christian Vilches a “Pato” Rubio, el codazo de Esteban Paredes al “Pepe” Rojas”,  el manotazo de Osvaldo “Rocky” González a Juan Delgado y para qué decir de las siempre oportunas palabras de Jhonny Herrera. 

Señores, no se les olvide que el fútbol es un juego en el que se deben preservar los valores del deporte. Sí, esos mismos que llevaron al plantel de la "U" en 1991 al Estadio Monumental para saludar y felicitar al Colo-Colo Campeón de la Copa Libertadores de América.

En resumen, la jornada arrojó un total de 87 detenidos, 9 formalizados, uno detenido y muchísima tristeza en los corazones de los que amamos el fútbol. ¡Basta!

miércoles, 15 de octubre de 2014

Un balde de agua fría y una prueba de humildad


El técnico Jorge Sampaoli declaró la semana pasada que no era una obligación ganar la Copa América 2015 y, en lo relativo, podría estar en lo cierto. Pero si jugamos de local y tenemos una de las mejores camadas de futbolistas de todos los tiempos, ¿cómo?, dirá usted. Bueno, es que no puede ser una obligación, si en más de un siglo no se ha ganado algo a nivel de Selección. Más que una obligación, se podría tratar de una responsabilidad o de una oportunidad.

Lo situaré en el siguiente escenario. ¿Qué pasará si el ex D.T. de la Universidad de Chile no gana dicho torneo? Nada, la vida sigue igual –como dice la canción de Julio Iglesias–, o si no pregúntele a Nelson Acosta, Claudio Borghi, Juvenal Olmos, Arturo Salah, Pedro García y tantos otros que fracasaron en el intento. Por el contrario, estos mismos entrenadores actualmente dirigen otros clubes, tienen altos cargos dirigenciales en importantes clubes y otros son influyentes líderes de opinión.

El caso del adiestrador casildense debería ser diferente, porque exhibe un rendimiento superlativo al mando de la Selección, no obstante, en los últimos meses se le ha perdido en algo la brújula. De acuerdo a los últimos amistosos: ¿Tenía sentido parar equipos casi titularísimos para los confrontes con peruanos y bolivianos? ¿Por qué no les dio minutos a los posibles relevos de los estelares? ¿Para qué llama a centrodelanteros que coloca poco y nada? ¿Se puede prescindir de un volante creativo de las características de Valdivia, Fernández o Pizarro? ¿Alexis Sánchez crea más peligro como extremo derecho o en todo el frente del ataque?

Sí, ahora hay más posibilidades que antes de alcanzar el título, sobre todo con la pléyade de jugadores que Chile tiene, pero Jorge Sampaoli se equivoca cuando renuncia al modelo ofensivo con un enganche, un extremo derecho, un extremo izquierdo y un delantero centro. El trabajo psicológico también es prioritario, y es ahí donde siempre flaqueamos. Anoche esto quedó de manifiesto con un escenario perfecto –salvo los problemas de iluminación–, con un marco de público ideal y con un rival débil en el papel. Lo mismo sucedió en la Copa América 2011 con Brasil y Argentina eliminados, con toda la hinchada a favor y con Venezuela como único escollo para acceder a semifinales del torneo.

Aquí no ha pasado nada, pero hay que trabajar mucho para ganar la Copa América. El traje de favoritos nunca nos ha quedado a la medida y el empate con Bolivia cayó como un balde de agua fría, pero también como una prueba de humildad de cara a los próximos 8 meses.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La ruta de los sueños


Ser o no ser campeón” titulé una crónica en la previa de la última Copa América. En ese entonces, Claudio Borghi trataba de guiar a una selección que debía ganar dicha justa regional y clasificar holgadamente al Mundial de Brasil. Sin embargo, finalmente no ocurrió ni lo uno ni lo otro.

La Copa América ha sido un cetro esquivo y una de las espinas clavadas que tiene el fútbol chileno. En casi un siglo de torneo, jamás la hemos podido alcanzar. Un triste rezago que seguimos compartiendo con venezolanos y ecuatorianos.

Eso sí, varias veces estuvimos cerca del cetro continental. En 1955 Chile fue organizador y finalizó segundo; en 1956, en Uruguay, la Roja repitió la marca; en 1979 los nacionales cayeron frente a Paraguay (0-1) en un tercer partido definitorio en Buenos Aires; y en 1987, en Argentina, la cuenta mínima fue la sentencia ante la selección de Uruguay.

En 1991 fuimos anfitriones por última vez, pero tampoco pudimos pese a contar con la base del Colo-Colo campeón de la Copa Libertadores. Esa vez, la Roja fue tercera. El próximo año Chile nuevamente organizará la fiesta e indefectiblemente será uno de los favoritos. No obstante, Jorge Sampaoli ya se puso el parche antes de la herida, declarando que no siente la obligación de ganar la Copa América ya que Chile no es uno de los candidatos. Al parecer, el estratego quiere traspasarle la presión a sus rivales porque el traje de favoritos nunca nos ha quedado a la medida.

Chile y su prodigiosa pléyade de futbolistas necesita imperiosamente un título y esta podría ser la ocasión de conseguirlo. El Mundial dejó al hincha con una sensación natural de triunfalismo, porque este equipo demostró en la cancha que está para grandes cosas. La dramática eliminación ante Brasil caló hondo en las huestes nacionales y en esos duros momentos nació la promesa de conseguir un primer trofeo para nuestra selección.

La primera estación es este sábado ante México y el martes con Haití. Es la gira por Norteamérica, es la ruta de los sueños.   

 

viernes, 22 de agosto de 2014

Quiero hablar en presente


Es una gran alegría recordar la gesta olímpica del tenis de hace una década, pero así también es triste ver el estado en que hoy se encuentra esta disciplina. ¿Por qué el deporte más exitoso de los últimos quince años no invirtió en infraestructura y en renovación tras su época de bonanza deportiva y económica? Asimismo, en el corazón de la Población Santa Adriana, en Lo Espejo, unos muchachos se ganaron un proyecto de intervención social y, en el más profundo de los anonimatos, inaugurarán -prontamente- un recinto de tenis de estándar internacional. Desde esta tribuna, vayan todos mis respetos para la abnegada y ad honorem labor de los monitores, entrenadores, psicólogos  y pedagogos autodidactas: Rodrigo Tapia y Richard Avendaño. Quizás cuando se corten las cintas, van a aparecer los flashes de las cámaras y también esos a los que les gusta ponerse… pero únicamente para la foto.

Muchos se llenan la boca y los bolsillos con el deporte, pero  poco y nada hacen  por  él.  En las regiones, en las comunas y en los barrios  hay  talento de sobra, pero así también hay un desinterés abismante en deportes que no tienen el imán comercial del fútbol. En ese contexto me pregunto si en mi comuna las autoridades conocerán a Jonathan Velásquez. Seguramente no saben que es un promisorio ciclista sub-23, campeón panamericano y seleccionado nacional de la categoría, que ha conseguido importantes logros internacionales y que comparte tricota con el experimentado Patricio Almonacid en el team Clos de Pirque- Trek. En mayo último por ejemplo, salió segundo por equipos y cuarto en su categoría en una competencia en Brasil.    

Hace treinta o cuarenta años estábamos por debajo de Argentina y Brasil en el medallero regional. En las últimas versiones de los Juegos Suramericanos hemos sido superados con holgura por Colombia y Venezuela, y en la nuca nos viene respirando Ecuador. Todos estos países entendieron la importancia del deporte hace más de veinte años y eso se refleja en los resultados. Sabemos que el deporte para Chile no es una prioridad y por eso no debemos exigir resultados. En pedir no hay engaño, pero la “Crespa” estaba en todo su derecho de estar nerviosa en su defensa por el título del mundo. ¿Cómo? Dirá usted. Claro, si el apoyo le llegó recién a los treinta años. ¿Cuánta ventaja no se da cuando el rival con 18 años ya está en las grandes ligas? O usted cree que a Tomás González no le perjudicó tanto lío federativo y no cedió margen ante sus rivales en los últimos Juegos Olímpicos. Ese pelo que le faltó al gimnasta para conseguir una medalla en Londres 2012, perfectamente se podría asociar a tanto malos ratos y dolores de cabezas que ha pasado con su Federación y que únicamente consiguieron distraerlo de su objetivo final. Sólo hay que pensar que mientras nuestros deportistas golpean puertas y pierden tiempo en conseguir recursos, sus rivales ganan horas de entrenamiento, destreza y de alto rendimiento. Ojalá que obtener un máximo logro no siga siendo un karma para el deporte chileno y que a la "Crespa" no solamente le palmoteen la espalda, sino que su fenómeno sea aprovechado como el verdadero renacer del boxeo criollo. Quiero hablar en presente y no quiero que se sigan recordando los antiguos logros del básquetbol, del hockeypatín, del ciclismo y ahora del tenis.

martes, 12 de agosto de 2014

En buenas manos


No era el Caupolicán y tampoco el ex Estadio Chile. No estábamos en dictadura y tampoco peleaba  Martín Vargas, Godfrey Stevens o Julio Gómez. El calendario marcaba el sábado 9 de agosto y el reloj las 22:25. Momento preciso en que Carolina “Crespa” Rodríguez saltaba al cuadrilátero del Polideportivo del Estadio Nacional y el viejo y querido boxeo comenzaba a despertar de su extenso y profundo letargo. Sí, ese deporte que tantas alegrías le entregó a la afición y que por las malas gestiones desapareció de la palestra competitiva, mediática y prácticamente también del relato de nuestros abuelos, padres y tíos.

Más de cinco mil almas unidas por la mejor exponente nacional de la historia y también por la única luminaria que hoy exhibe esta disciplina en Chile. El gobierno la apoyó y el pueblo se cuadró con su campeona. En la galería el grito era uno solo: ¡Chi, chi, chi, le, le, le! ¡“Crespa” Rodríguez de Chile!

En la previa, unos pintorescos combates preliminares y el reconocimiento a la trayectoria y a la figura de Martín Vargas. El recinto se colmó de aplausos y vítores, esos que la mayoría de las veces son huraños y escasos para nuestras glorias del deporte. 

Había esperanza y triunfalismo en el ambiente, pero los especialistas  presagiaban  un confronte estrecho y muy parejo. El palmarés de la colombiana Dayana “Diamante” Cordero era contundente con 13 peleas ganadas (9 por K.O.), 4 perdidas y un empate. A pesar de sus noveles dieciocho años, se trataba de una rival compleja y a la que estratégicamente no había que darle espacios.

Los primeros asaltos no marcaron grandes diferencias entre ambas púgiles. A la “Crespa”´, eso sí, se le veía algo tensa pero, como siempre, muy propositiva, frontal y valiente. A la barranquillera, en tanto, parecía no afectarle el público en contra y desde el inicio planteó una pelea claramente defensiva y de contragolpe. Convengamos en que la “Diamante” siempre esperó  la iniciativa de  la  púgil nacional y nunca asumió grandes riesgos. La visita apeló como único recurso a su pegada de nocaut y no fue ella quien precisamente salió a buscar y a ganar la contienda. En la medianía del combate, la “Crespa” conectó un par de buenas manos, pero no se encontraba con su habitual precisión y muchos de sus golpes se estrellaban en el aire. No se sentía cómoda y se le notaba. A su coach le repetía en el descanso que estaba “apretada” y que no se reconocía en el cuadrilátero. Avanzada la refriega, la local seguía embistiendo fuera de distancia y la colombiana que aprovechaba cada fail de su contrincante. Un alza de la cafetalera y un par de jabs muy bien conectados en el noveno round no le alcanzaron para arrebatarle el título a la chilena. Finalmente, el triunfo por los puntos en fallo dividido para Carolina “Crespa” Rodríguez: 99-91, 95-98 y 96-95.

En resumen, podríamos convenir en que no fue una de las mejores exhibiciones boxísticas de la “Crespa”, pero vaya cuánto coraje y amor a la camiseta le pone a lo suyo. No nos olvidemos de que nuestra compatriota se ha hecho a sí misma, y en esas condiciones se ha convertido en la mejor del mundo. A lo largo de su carrera pugilística  ha hecho lo que ha podido con lo que ha tenido, y eso hasta ahora ha sido mucho. El apoyo recién llegó a sus treinta años y seguramente toda la parafernalia en torno al combate, la descolocó en lo emocional y en lo psicológico. La “Crespa” tiene que encontrar las herramientas para abstraerse de todo lo que está implicando su creciente popularidad.

También hay que considerar que ella es, hoy, la rival que todas sus contrincantes quieren derrotar y sus próximos desafíos seguramente siempre van a tener un mayor grado de dificultad. No obstante, Carolina aprende de las lecciones porque es trabajadora, profesional y está muy enfocada en su carrera. Futbolísticamente hablando podríamos decir que la “Crespa” ganó, pero no gustó y no goleó. De igual manera, la corona sigue en buenas manos, sigue en las manos de la "Crespa" Rodríguez.

jueves, 7 de agosto de 2014

Ahora o nunca


No veo televisión, pero me han contado que por estos días han finalizado unas cuántas teleseries. Una de ellas la protagonizó Jorge Sampaoli con su posible éxodo de la Selección Chilena de Fútbol. Un mensaje entre líneas que mandó el estratego por la cadena ESPN desató la trama y el suspenso con respecto a su continuidad en la “Roja”.

Nadie entendía eso del “compromiso moral” hasta la Copa América 2015, pero con la renovación de su contrato y los suculentos premios económicos que negoció con la ANFP, ahora quedó clarito. Habemus Sampaoli para la Copa América 2015, Copa del Centenario 2016, Clasificatorias Rusia 2018 y el Mundial, si se logra clasificar.

No es ningún misterio que el ex D.T. de la “U”, quiere ir más allá del horizonte sudamericano y está en su legítimo derecho como profesional. Sin embargo, era ilógico e incierto proseguir con el entrenador hasta dos meses antes del próximo proceso eliminatorio. En ese contexto, era imperioso amarrar un contrato por los siguientes cuatro años. Es cierto, nadie es insustituible pero claramente si el argentino se iba, se volvía a truncar otro proceso.

Acuérdese que tras la partida de Marcelo Bielsa, el pase insulso y el juego lateral reaparecieron como por arte de magia. A los entrenadores nacionales pareciera no interesarles asimilar  los métodos del actual equipo técnico de la selección nacional y también de otros anteriores. Curiosamente, en Juan Pinto Durán sólo se registra la visita del uruguayo Martín Lasarte.

Lamentablemente, este proceso se ha ido enrareciendo con las polémicas salidas de Marcos González y de Gustavo Canales de la nómina final mundialista. Posteriormente con la renuncia vía twitter de Jorge Valdivia, los rumores de indisciplina en la cita planetaria misma y también con la inminente automarginación de Esteban Paredes. La entrevista que dio el casildense a la mencionada cadena internacional de televisión y la reunión tipo cónclave que tuvo con algunos escogidos periodistas chilenos tampoco ha ayudado a desenredar la madeja de suposiciones y especulaciones que se han suscitado por estos días.

En lo próximo hay que volver a concentrarse en la pelotita, porque los desafíos que tiene Chile son bien grandes y la ilusión de ganar algo importante también lo es. No obstante, antes de iniciar el camino a Rusia hay que hacerle frente a la Copa América que se organiza en casa y hay que ganarla. Pareciera que no hay otra consigna, es ahora o nunca.

lunes, 28 de julio de 2014

Margarita Faúndez: “Confiamos en los dichos del gobierno, para que el deporte paralímpico crezca mucho más”


Los Juegos Suramericanos y los Parasuramericanos realizados en marzo pasado en nuestra capital nos dejaron postales imborrables. Uno de esos inolvidables momentos, lo protagonizó la atleta paralímpica Margarita Faúndez con el oro que obtuvo en la prueba de los 800 metros en la pista central del Estadio Nacional.
No obstante, la llegada al deporte de la destacada atleta no vidente fue por casualidad y a través de la invitación de un compañero de clases, que con el tiempo se convirtió en su compañero de vida. Al principio creyó no tener las habilidades para llegar a ser deportista, ya que por su enfermedad se tuvo que eximir siempre de la clase de Educación Física en el colegio.  Después de seis años de haberse iniciado en la actividad, la atleta chilena es hoy campeona a nivel nacional dentro de su categoría y en 2012 llegó a posicionarse en el 11° puesto del Ranking Mundial. Además de la resonante medalla de oro que consiguió en los recientes I Juegos Parasuramericanos. Acá la entrevista con la flamante campeona parasuramericana de los 800 mts: Margarita Faúndez.
 
 

 
¿Cómo nació tu pasión por el deporte y por el atletismo en especial?

Nace de una invitación que me realizó mi actual pololo, hace seis años. Él había sido atleta convencional en su época escolar (atleta sin discapacidad) y regresaba a las pistas después de estar retirado por ocho años. Ahora lo hacía como atleta paralímpico (discapacidad visual). Él  fue quien descubrió potenciales en mí que hasta ese momento nadie había notado. Luego de tres meses de su insistencia, le dije: Ok. ¡Voy a probar que tal resulta esto! Y temerosa y asustada, partió mi experiencia un 3 de julio de 2008. Jamás  pensé que por querer pasar más tiempo con mi pololo y  por querer desafiarme  a algo nuevo y desconocido, llegaría a ser quien soy hoy en día en el atletismo paralímpico nacional.

Es sabido que en Chile ser deportista es muy difícil ¿Ser mujer deportista y desarrollarse en el movimiento paralímpico lo es aún más? ¿Cuáles han sido los pros y los contras?

Para nadie es desconocido que ser deportista en Chile es muy difícil y claramente ser mujer deportista es mucho más, pero considero que no hay cosa más compleja que ser mujer, deportista y tener una discapacidad, o mejor dicho ser deportista paralímpica. Somos pocas las atletas paralímpicas a nivel mundial,  y atletas no videntes somos aún menos. Debido a esta poca demanda de atletas paralímpicas, en los grandes eventos deportivos como parapanamericanos, mundiales y juegos paralímpicos no se realizan todas las pruebas necesarias, y mucho menos para cada categoría. Me explico: en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011 -el primer gran evento deportivo en el cual participé-,  lamentablemente me tuve que preparar, clasificar y competir en la prueba  de 400 metros, que claramente no era para mí y no era mi especialidad. Esto pasa en todos los grandes eventos deportivos, y por ende, a los competidores nos toca adaptarnos a la prueba del momento y eso es un impedimento para especializarnos en la disciplina adecuada y no desarrollarnos en la prueba donde tenemos mejores posibilidades.

 ¿Cuáles son los apoyos y financiamientos que has recibido?

 El apoyo y el financiamiento que existe en Chile para el deporte es bajísimo y para el deportista paralímpico es mucho menos. Las empresas, instituciones o entidades ven en el atleta una posibilidad de ganar -y no se discute-, pero eso impide que a los deportistas paralímpicos se nos apoye. El deporte paralímpico en Chile es como el hermano chico del deporte convencional y por ende los deportistas sin discapacidad son mucho más conocidos que nosotros porque claramente venden mucho más. Ellos son un producto mucho más atractivo para las empresas; por lo mismo salen mucho más en los medios, son más nombrados y tienen más cobertura. En cambio nosotros somos los discapacitados que le ganan a la vida haciendo un deporte,  y creo que no se nos considera como deportistas de alto rendimiento.

 ¿Cuál ha sido tu experiencia con los auspiciadores?

 He golpeado muchas puertas de empresas, de marcas deportivas y también de otros rubros, pero ha sido complejo. Zuko Go estuvo apoyándonos durante dos  años con la  hidratación deportiva y Sckechers estuvo ayudándonos con las zapatillas durante más de un año. Hasta principios del 2013 no encontrábamos más apoyo, hasta que en septiembre del mismo año Harold Mayne-Nicholls y su fundación “Ganamos Todos”, confiaron en nosotros (Alejandro Arellano, saltador paralímpico y yo) y decidieron apoyarnos en nuestra preparación para los Juegos Parasuramericanos Santiago 2014. Este ha sido el mayor apoyo que he tenido durante los seis años que llevo corriendo.
Muchos preguntan si la vida me ha cambiado después de los Juegos o cuántas ofertas me han llegado por ser medallista de oro; les explico que no ha sido así, pero no pierdo la fe en que el apoyo y la ayuda llegarán pronto.

 ¿Cómo podrías definir el concepto de alto rendimiento?

Ser un deportista de alto rendimiento es estar dedicado ciento por ciento al deporte. Es dedicar tu vida a entrenar, que todo  gire en pos de tu deporte, es alimentarte, descansar, todo para que tus entrenamientos y tu rendimiento mejoren. Muchas veces es dejar todo  de lado para representar a tu país: familia, amigos, fiestas y casi siempre profesión y trabajo.  Es paradójico pensar que no se puede vivir del deporte, pero tampoco se puede ser deportista de alto rendimiento y desarrollar tu profesión.


¿Qué te pareció el fenómeno que se produjo con los Juegos Suramericanos y los Juegos Parasuramericanos?

Es difícil no pensar negativamente, pero siento que nos falta mucho como país  en todo lo relacionado al deporte convencional y paralímpico. Pero es nuestro deber el pensar positivamente y sé que estamos mejorando. Es lindo sentir que tu gente está ahí apoyándote; mi familia nunca había tenido la bendición de estar junto a mí en un  gran evento internacional y eso me hizo feliz. Sé que Chile ha crecido deportivamente, tenemos mejor infraestructura gracias a los juegos y un poco más de cultura deportiva, pero no quiero que nos quedemos ahí, ahora es el momento de seguir mejorando mucho más.

¿Qué impactos han tenido para el movimiento paralímpico los rutilantes triunfos de Cristián Valenzuela?

 Yo siento que si bien el movimiento paralímpico no es Cristián Valenzuela, -como decía un titular de los Juegos-, él si es quien nos representa. Gracias a Cristián  somos más reconocidos, tenemos más beneficios  y  mayor cobertura.  Los deportistas paralímpicos le debemos mucho por  este gran crecimiento del movimiento paralímpico. Yo lo admiro, es el máximo ejemplo del deporte nacional. Con sus triunfos nos demuestra que sí se puede lograr ser campeones. Creo que los chilenos deberíamos sentirnos más que felices de tener un campeón como él, y si todos ponemos de nuestra parte, pueden existir más Cristianes Valenzuela en Chile y ojalá el deporte paralímpico algún día sea mirado igual que el deporte olímpico como en otros países.

 
Descríbenos los pormenores de la medalla de oro que conseguiste en los 800 mts.?

La   medalla de oro que gané en los juegos Parasuramericanos Santiago 2014 es la coronación de mucho esfuerzo, lágrimas, derrotas y alegrías. Es el resumen de todos estos años de carrera deportiva, es el premio más hermoso en estos seis años, desde que di mis primeros pasos en este mundo del deporte y decidí ser parte de él.
Previo a los Juegos Suramericanos -cinco meses antes- tomé la decisión de cambiar de entrenador. Fue un paso difícil de dar y pasé a ser parte del equipo del profesor Ricardo Opazo, que en ese entonces era el entrenador de Cristian Valenzuela y que actualmente es el entrenador oficial de la selección nacional de atletismo paralímpico. Ese gran paso fue lo que me llevó a esa tan anhelada medalla. Hicimos un buen trabajo de equipo con mi entrenador, mi guía Francisco Muñoz y yo. Nos concentramos en el mes de febrero en la ciudad de México y todo se dio perfecto, gracias a la confianza de mi entrenador y  del comité paralímpico también.

Sabíamos que íbamos por medalla, pero yo no tenía muy claro cuál. Tenía temor en no poder controlar la ansiedad, miedos y algunos conflictos que no nos dejaron muy tranquilos los días previos a la competencia. Sin embargo,  logramos dejar todo eso de lado y confiamos en el trabajo que veníamos realizando. El mismo día de la competencia, recién supimos quiénes serían nuestras rivales y ahí confirmamos que íbamos para plata o para oro y que eso iba a  depender únicamente de nuestro desempeño en la pista.

Ese día nunca lo olvidaré, fue un día único. Nunca olvidaré a mi familia gritando por mí, todos felices, haciéndome sentir que era la mejor… fue hermoso. Me paré en la pista concentradísima -ese domingo 30 de marzo-, dejé de escuchar a todo el mundo y luego de ese gran disparo, no supe nada más del mundo real. Fueron los minutos más míos que jamás había vivido y solo cuando llegué a la meta supe que habíamos ganado. Fue una de las alegrías más grandes y hermosas de mi vida, rompí en lágrimas y no atiné a nada más, no me importaban los medios, las cámaras, nada.  Solo pensaba en lo merecida que era esa medalla para mí y en lo feliz que estaba, me costó mucho asumir la realidad  y hasta el día de hoy me cuesta.
Esta medalla me ayudó a creer en mí, a darme de cuenta que sí soy capaz de lograr lo que quiero y que Dios me ama muchísimo. Todo se lo debo a él, a mi familia, principalmente a mi madre y a Alejandro, mi mejor amigo, compañero y pololo, que me trajo a esto seis años atrás.

 ¿Cuál es el actual nivel del atletismo paralímpico suramericano?

 El atletismo parasuramericano es de muy buen nivel. Si nos damos cuenta tenemos a grandes potencias del continente: Brasil, Venezuela y Colombia. Ellos son muy fuertes y no tan solo a nivel suramericano o panamericano, sino que a nivel mundial, y vaya cómo hacía falta que se realizara la primera competencia parasuramericana oficial, para que así siga creciendo mucho más el movimiento paralímpico en Sudamérica.

  ¿Qué le falta al deportista chileno para lograr triunfos en el contexto internacional?

Pienso que falta orden en el deporte en general, pero mucho más en el deporte paralímpico, que es un movimiento que está en pleno desarrollo. Pero estamos creciendo rápidamente. Nos falta apoyo, tanto económico como cultural, y los chilenos todavía no conocen el deporte paralímpico. Somos un país donde solo un deporte es el que importa y los demás pasamos a segundo y tercer plano. Creo que no somos un país deportivamente unido. Nos falta mentalidad, creernos el cuento, saber y sentir que somos los mejores; la actitud hace mucho.

 ¿Cuál es tu opinión de la creación del Comité Paralímpico de Chile?

 Siento que era algo que nos hacía mucha falta como movimiento; estábamos muy solos. La creación del Comité Paralímpico nos da muchas esperanzas. Debería haber un mayor orden, una mejor preparación y deberíamos dejar de ser el hermano chico del deporte olímpico y pasar a ser pares.  Confiamos en los dichos del Gobierno, de que exista una línea de financiamiento directa para nosotros, para que el deporte paralímpico crezca mucho más. 

 ¿Cómo adviertes la creciente inserción de las mujeres en diversas disciplinas deportivas?

Creo que cada vez somos más las mujeres que nos atrevemos a ser deportistas; tengo la fe de que algún día seremos muchas más y ya no existirá esa brecha tan grande tanto en el deporte convencional como en el paralímpico. Donde, en un futuro cercano, no tengamos que quedarnos con menos disciplinas por la poca demanda de mujeres en el deporte. Para ser deportistas hay que ser  valientes y eso es algo que nos caracteriza a las mujeres.

 ¿Qué te parece una mujer como ministra del Deporte?

 Me parece buenísimo que quien nos represente en el deporte sea una mujer, no tengo mucho conocimiento de sus talentos ni virtudes para ser la ministra del Deporte, pero lo que he podido compartir con ella hasta ahora me parece bien y espero que pueda cumplir con todas nuestras expectativas.

 En Chile el sedentarismo de la población supera fácilmente el 90%. ¿Cuál es tu visión respecto a una enfermedad crónica incrustada en nuestra sociedad?

Es una pena terrible, no sólo por el área del deporte, sino por la mala salud que implica eso. Tengo la esperanza de que eso vaya disminuyendo con el pasar del tiempo: cada día más personas le toman el gustito al deporte, espero que no nos quedemos solo en eso y aprendamos a ser más saludables en todo. Que aprendamos a comer, que seamos más deportistas y que criemos mejor a nuestros hijos desde pequeños, en un mundo mejor y más sano, para que aprendamos a querernos y valorarnos más. Para que esto mejore, nosotros debemos dar el primer paso; yo sé que es un tema conflictivo, pero esto va mucho más allá que  salir a trotar algunos días a la semana. Todo parte por uno mismo: si tú cambias, ya estás cambiando el mundo.

¿Podrás compartir tu mejor anécdota?

 No sé si es mi mejor anécdota, pero es la que siempre se me viene a la mente. En  mis primeros años, solía mucho ir a corridas en calle, y como estaba recién partiendo, no tenía un guía aún, así que un día llegué a la corrida nos acercamos al animador y le pedimos si podía decir por el micrófono que yo necesitaba un guía. Bueno, cuento corto, llegó un joven  que iba a competir por primera vez, practicamos un poco lo de la cuerda y el braceo antes, y ya, partimos. A los cincuenta metros de la largada había una pendiente  y él (Sebastián Valdés) me dice: ¡Pendiente ahora! Y me caí a los cincuenta  metros que llevábamos corriendo juntos, porque no me dijo  si la pendiente era hacia arriba o hacia abajo…Yo siempre pensé que la pendiente era hacia abajo, pero no. Y me caí… Desde ese entonces Sebastián y yo aprendimos lo importante que es dar bien las indicaciones. Luego de eso corrimos durante cuatro años juntos y ha sido uno de los mejores guías que he tenido.