jueves, 15 de junio de 2017

En una de esas, volvemos a celebrar



Aquí no ha pasado nada. No se acaba el mundo si un amor se va, dice la canción, y tampoco si se pierde un partido preparatorio jugando con algunos suplentes y con un jugador menos.
Efectivamente, la expulsión de Gary Medel condicionó el desarrollo del encuentro ante los rumanos, pero es sabido -y como bien lo imita Stefan Kramer- que al defensor a veces se le suelta la cadena y le cuesta controlar sus impulsos.
Este último confronte no sirvió de mucho, porque en el once no hay grandes interrogantes, y ahora menos, con el tanto de Eduardo Vargas. ¿Qué importa que no haga goles en sus equipos, si con la "Roja" los hace todos? Que siga así “Turboman”, para que rinda tal como en las copas América 2015 y 2016. Juan Antonio Pizzi seguramente se inclinará, ante Camerún, por José Pedro Fuenzalida, Leonardo Valencia o Edson Puch como tercer delantero.
No hay relevo en la Selección, y los jugadores que entran demuestran estar muy por debajo del nivel de los estelares: Felipe Gutiérrez, Enzo Roco, Pedro Pablo Hernández y el "Gato" Silva son un ejemplo de ello. En el partido ante Rusia, Johnny Herrera ya se vio lento en algunas reacciones, y eso preocupa de cara al debut del domingo y frente a rivales de mayor exigencia. El retorno de  Claudio Bravo se hace imperioso, porque aun jugando lesionado no tiene reemplazo, y no se avizora hasta por lo menos el Mundial de Qatar 2022.
Acuérdese de que el proceso de “Macanudo” arrancó en marzo de 2016 con una derrota ante Argentina por Clasificatorias en el Estadio Nacional. En la fecha siguiente corrigió y le ganó a Venezuela de visita. Luego, en la previa de la Copa América Centenario y en el torneo mismo, vinieron tres derrotas al hilo frente a Jamaica, México y Argentina. Los agoreros hablaban del peor arranque histórico con cuatro derrotas en cinco partidos, y nadie, pero nadie daba como campeón del torneo al equipo chileno. En enero de este año, alzó la China Cup con un equipo novel y así el rosarino sumó su segundo título al mando de la “Roja”. De esa nómina, el estratego ha considerado a César Pinares, Ángelo Sagal y Guillermo Maripán, entre otros.     
A los zahoríes del fútbol, hay que decirles que la derrota de Camerún ante Colombia por  3 a 0 tampoco dice mucho, porque los partidos por los puntos son los que valen. A esta generación hace rato que la están jubilando, pero en la cancha se ven los gallos, y estos sí que son de pelea. La Copa Confederaciones es una nueva página abierta para que estos muchachos buenos para la pelota sigan escribiendo su historia grande y linda.
La fiesta ya comienza: vaya por la carne y la cerveza, porque en una de esas, volvemos a celebrar.

viernes, 9 de junio de 2017

Pizzi en busca de la fórmula Confederaciones



No era un duelo para medir fuerzas o para sacar grandes conclusiones. Más bien era un partido “cacho” -como diría el arquero Johnny Herrera-, por el impresentable equipo que trajo Burkina Faso a Chile. Tampoco se trataba de un partido fácil, porque la rusticidad de un rival siempre es un problema. Acá Juan Antonio Pizzi fue más papista que el Papa, porque arriesgó lesiones gratuitas al alinear a sus estelares. Edson Puch, Charles Aránguiz y Marcelo Díaz, fueron las principales víctimas del vehemente juego del conjunto africano.
Las caras nuevas aprovecharon la instancia para mostrarse, con dispar suerte y dentro del parámetro de exigencia del encuentro. Guillermo Maripán tuvo una faena tranquila, debido al escuálido poder ofensivo de Burkina Faso. Angelo Sagal buscó el gol incansablemente: en algunos intentos falló en la definición y en otros contó con la inspirada jornada del arquero Sawadogo. El tercer gol, coronaría todo su esfuerzo. Martín Rodríguez tuvo un gran despliegue por el sector izquierdo y se dio maña para asistir a Arturo Vidal en la apertura de la cuenta. César Pinares ejecutó dos disparos de peligro y habilitó a Vidal en la segunda diana. El colocolino Gabriel Suazo demostró su ímpetu, y el azul Yerko Leiva no gravitó en los minutos que jugó. Pero la noche tuvo un “Rey”, y ese fue Arturo Vidal, quien llevó la batuta y se comió la cancha. No hay otro con sus características, y ya se le puede poner a la altura de Don Elías Figueroa. Gracias a las dos conquistas ante la débil escuadra africana, el volante llegó a los 22 goles en 88 partidos por la Selección y quedó como séptimo goleador histórico, igualando el registro de Jorge Aravena y superando por uno a Humberto “Chupete” Suazo.
Charles Aránguiz jugó sólo el primer tiempo, pero su cometido tuvo la precisión de un reloj. Mauricio Isla, muy trajinador, pero fallando a ratos en la última puntada; y Jean Beausejour, un permanente factor ofensivo que casi anota en el primer tiempo, pero bajo dentro de su propio rendimiento. Edson Puch se mostró incisivo jugando por el costado derecho del ataque, pese a que en México lo hace por la zona izquierda. No estuvo certero a la hora de definir y fue reemplazado por Leonardo Valencia a los 67’. El próximo confronte será con Rusia, el anfitrión de la Copa Confederaciones, que viene de golear a Hungría por 3 a 0. Juan Antonio Pizzi tiene prácticamente definido el equipo titular para la competencia, pero todavía le da vueltas algunas vueltas al rendimiento de Eduardo Vargas y al tercer hombre de ofensiva. Los amistosos deberían definir si la opción es: Pedro Pablo Hernández, José Pedro Fuenzalida, Felipe Gutiérrez, Edson Puch, Leonardo Valencia o Martín Rodríguez. Falta poco para el inicio de la Copa, pero Pizzi todavía tiene tiempo para encontrar la fórmula.

martes, 6 de junio de 2017

La "Roja" se viste de frac



La vida es muy rara con sus vueltas y tumbos, porque hace más de quince años la Selección Chilena finalizaba última en las Clasificatorias rumbo al Mundial Corea-Japón 2002. En dicho proceso hubo derrotas dolorosas, pero ninguna como la que le propinó Venezuela en el Estadio Nacional el 4 de septiembre de 2001. En las dos ruedas eliminatorias, desfilaron en la banca los entrenadores Nelson Acosta, Pedro García y Jorge Garcés. Las cosas no parecían mejorar con Juvenal Olmos, rumbo a Alemania 2006, y con Nelson Acosta, en su tercer período entre los años 2005 y 2007.
Marcelo Bielsa marcó un antes y un después, porque el rosarino nos obligó a hacer bien la pega, esa a la que siempre le hacemos el quite. Sí, en Sudáfrica 2010 se llegó a una segunda ronda en el Mundial tal como en 1998,  pero la mentalidad y mecánica definitivamente fueron otras. Bielsa se fue por los motivos conocidos y Claudio Borghi intentó repetir el método de Colo-Colo 2006, pero el estilo relajado y bonachón no funcionó. El camino lo retomaría Jorge Sampaoli, quien asumió tras su campañón con la Universidad de Chile. El equipo criollo asimiló el espíritu amateur que le impregnó el adiestrador trasandino, y con esa mística clasificó a su segunda cita mundialista consecutiva. En tierras brasileñas, el juego del equipo chileno embelesó al planeta fútbol con el triunfo ante España, el campeón vigente. En segunda ronda, la “Roja” estuvo a un tris de eliminar al anfitrión, tanto en el alargue como en los penales, pero la falta de experiencia en esas instancias les pesó a los nuestros. En dicha jornada, el “Equipo de todos” se  juramentó ganar la Copa América de Chile 2015 y la palabra se cumplió un año más tarde ante la Argentina de Messi, Agüero, Iguaín  y compañía. Este cetro le permitió clasificar a Chile a su primera Copa Confederaciones, pero los pillines de la Confederación Sudamericana de Fútbol intentaron, mediante rumores, abrir la posibilidad de que el Campeón de la Copa América Centenario fuera el representante del continente en la cita de las seis federaciones. El nuevo título de la “Roja” no estaba en los cálculos ni siquiera de los más fanáticos.
La Copa Confederaciones se juega desde 1992 y Brasil la ha ganado en cuatro ocasiones (1997, 2005, 2009 y 2013), Francia la consiguió en dos (2001 y 2003), y en una ocasión la alzó Argentina (1992), Dinamarca (1995) y México (1999). Chile debuta el domingo 18 de junio ante Camerún, un rival al que enfrentó el 23 de junio de 1998, por la primera fase del Mundial de Francia, donde empató a un gol con anotación de José Luis Sierra a los 20’. El jueves 22 de junio, el rival será Alemania, un viejo conocido al que ha enfrentado en siete ocasiones. Chile les ganó en dos ocasiones en partidos amistosos y jugando de local (1961 y 1968). El último confronte entre ambas selecciones fue el 5 de marzo de 2014, en Stuttgart, donde la “Roja” jugó correctamente pero cayó por 1 a 0 ante el pragmatismo teutón. El 25 de junio, Chile enfrenta a Australia, rival con el que se midió en los mundiales de Alemania 1974 (0-0) y Brasil 2014 (3-1). Este podría considerarse el rival más abordable del grupo, pero siempre en el ámbito de las especulaciones. La vida es rara con sus vueltas y tumbos, porque Chile es favorito para ganar la Copa Confederaciones, algo impensado hace más de quince años. La fiesta comienza y hay que vestirse de frac, porque están invitados sólo los mejores.





miércoles, 24 de mayo de 2017

A propósito del ayudante chileno de Marcelo Bielsa





Los patos caían asados esa tarde en Quilín y quizás por eso no había nadie en la recepción. Entré con sigilo a la oficina de la Dirección Técnica Nacional, dejé mi encomienda arriba de la mesa y salí raudo con cara de “nadie fue”. No era misión fácil, tratándose de un destinatario inaccesible, irreversible y casi intocable -tal como versa la canción de Gustavo Cerati-.
Luego de la teleserie de la ANFP, asumía que Marcelo Bielsa no le iba a dar importancia alguna a mis libros, tal como esos personajes que son algo conocidos en Chile y que se les suben los humos a la cabeza. Pero el rosarino crea lazos sorprendentes más allá de una cancha de fútbol, y en nuestro país logró especial identificación con el ciudadano más corriente, como el repartidor de diarios, el almacenero o el feriante. Curiosamente, uno de estos recibió la estatuilla que le otorgó el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile a Bielsa en 2009.
Sin embargo, la persona más cercana al ex técnico de la “Roja” fue Gabriel Aravena, más conocido como “Cachureos”. Aravena era un ferviente hincha de la Selección y un asiduo a Juan Pinto Durán, lugar donde entabló una profunda amistad y una relación casi familiar con el adiestrador. El trasandino le colocó el cariñoso y simpático apodo tras la respuesta a su pregunta de cómo se les decía en Chile a los desperdicios. Cuando el entrenador rosarino se fue a dirigir a España, no dudó en invitar a su ex asesor. De hecho, pisó suelo vasco con Aravena, ante la sorpresa de los periodistas e hinchas del Athletic de Bilbao.
Diego Reyes es otro chileno de los “mano derechas” de Bielsa, y la importancia dentro del staff del técnico rosarino ha ido en aumento a lo largo del tiempo. De sólo ver videos, pasó a organizar ejercicios en las prácticas. Fue al Mundial de Sudáfrica con la Selección Chilena y luego continuó su trabajo en el Athletic de Bilbao, Olympique de Marsella y ahora en el Lille también de Francia. El curicano ha conocido muy de cerca el meticuloso método de Bielsa y esa aprensión por el perfecto estado del césped, la supervisión al milímetro del montaje de las estacas y cintas y hasta la disposición de los muñecos que ejercen de rivales para sus equipos. La anécdota cuenta que en una práctica del Bilbao, en 2013, la mala ubicación de estos maniquíes  dio origen a un pequeño roce entre el técnico rosarino y sus ayudantes. Bielsa no le perdonó a Claudio Vivas, segundo entrenador, y Diego Reyes, asistente, que los muñecos no estuvieran colocados donde exactamente él quería. Vivas trataba de argumentar su “error”, mientras que Reyes aguantó estoicamente el chaparrón. El oriundo de Rosario, acto seguido, se reunió en privado con sus ayudantes para explicarles bien cuál había sido el problema. Un desajuste en el entendimiento y aquí no ha pasado nada.
En enero de 2011 recibí el llamado de Reyes, quien a nombre de Bielsa agradecía los libros recibidos y los capítulos dedicados en cada uno de ellos. El asistente del rosarino me transmitió detalladamente los puntos que le interesaron al ex D.T. de Newells. En la despedida, quedamos de reunirnos cuando el coach volviera de Rosario. Agradecí el gesto y comprobé que Marcelo Bielsa no deja nada en el aire, ni siquiera la lectura de los libros de un novel escritor. Asimismo, doy fe de que el trasandino responde los mensajes o les pide a sus asesores que lo hagan por él. Lamentablemente, se sucedieron los capítulos más conocidos del culebrón de la ANFP y con ello se esfumó toda posibilidad de concretar la cita. No le cierro la puerta a esta historia y espero retomar pronto el contacto con Diego Reyes y también decirle algún día al Loco Bielsa: ¡Cómo no te voy a querer!