miércoles, 23 de mayo de 2012

Joel Mayo Antipichún: Un guerrero del deporte


Dos cabros chicos a los puñetes les roban los aplausos y las carcajadas a los payasos del circo de la población Diego Portales en Villarrica.
El pequeño Joel Mayo Antipichún se ganaría los tres chicles y los 5 “media hora” en disputa. También una paliza en casa, por no avisar su paradero.
Es que el chiquillo le hacía el quite al colegio y las tardes se las gastaba dándole al puching ball del Club Olímpico Carlos Lucas.
Tanto ímpetu conmovería al entrenador Santiago Urrutia, su mentor en el arte de los puños y quien lo estrenaría en las competencias para aficionados.
En el Nacional Amateur de Talca de 1990 y con Urrutia en el rincón, Mayo se adosaría un bronce al pecho y sería citado por vez primera a la selección nacional.
El mapuche de Curarrehue fue protagonista en el amateurismo. Alzó los brazos en 90 combates (57 por  K.O.), en 4 resignó el triunfo y en 2 se iría a las parejas. Registraría 96 peleas.
Pese a todo, el púgil logró hacerle esquive a las pellejerías de la actividad y al estigma de ser deportista en Chile.
La misericordia del empresario Antonio Eltit y un contacto con el manejador austríaco Hansi Neuner, le posibilitarían  asestar el mejor golpe de su carrera. Al “Indio” se le abrían las puertas del viejo continente, allí donde nunca antes bregó un chileno.
En Austria, Mayo se haría inexpugnable. Entre los años 2003 y 2008 disputaría 12 contiendas en las tierras de Mozart y solo conocería de victorias. Con su pegada  al estilo Martín Vargas y “Mano de Piedra” Durán, mandó a la lona a ocho de sus contrincantes.
El húngaro Sandor Ferenc Gurmai recibiría su implacable castigo la noche del 31 de julio de 2004 en el Crazy-Eddy de la ciudad de Silz: no alcanzaría a sostenerse de pie en el primer asalto.
Su periplo europeo consigna las caídas por el título intercontinental welter de la WBO frente al invicto esloveno Jan Zaveck (Alemania, 2006), por el título welter de la IBC ante el polaco Rafal Jackiewicz (Polonia, 2006) y por el título mediano de la WBO Asian Pacific ante el uzbekistaní Kuvanych Toygonbayev (Rusia, 2006).
El “Indio” se alejaría de los cuadriláteros con 36 años y con 54  combates profesionales en el cuerpo. 41 triunfos  (25 x K.O.) y  13 caídas (6 x K.O.) ¿Qué me faltó? Me faltó un título más grande; pero esos son los destinos  de la vida  y el mío  fue bueno en el boxeo. El boxeo me abrió muchas puertas y me ha dado todo lo que tengo. Siempre fui un guerrero fuerte que iba al frente, tanto en la  vida  como en el deporte.

miércoles, 11 de abril de 2012

Fue lindo mientras duró


 
Bielsa hace milagros aquí, allá y en todas partes. Es puro amor a la pega. A la pega bien hecha, a esa a la que siempre le sacamos el quite. Esa que le produjo urticaria a los concesionarios de los clubes grandes para sacar a Mayne Nicholls de la ANFP. 
Dejamos partir al estratego que Guardiola considera el mejor del orbe, al que nos  mandó a jugar para adelante y al que paró la chacota en la selección. Lástima que las revoluciones en el balompié criollo, han durado menos que un paquete de cabritas.
Al menos, los bosquejos tácticos de Sampaoli y Berizzo consuelan a los deudos del rosarino. Ver al Athletic engullirse  al París St. Germain, al Manchester United o al Schalke 04, también mitiga la pena.
¿Se acuerda que acá santificaron a Bielsa?  Cómo no,  si el argentino exorcizó todos nuestros espectros en la cancha. No faltan los que le achacan  que no ganó nada con la “roja” o que no “inventó” el fútbol. Esos mismos ahora se retractan y le tiran toda la pérgola al Bilbao.
El fútbol con sus vueltas y tumbos, cruzará a Chile con los senderos de Bielsa. Sporting de Lisboa de su regalón Matías lo esperará en semifinales de la Europoa League y el Barcelona de su entrañable Alexis lo aguardará en la final de la Copa del Rey.
Sus afectos por el primero, nunca los pudo ocultar mientras dirigió el combinado rojo y del segundo, se considera un admirador y de tanto en tanto se derrite en loas para él. Chile y Bielsa se corresponden el amor.
Es que con Bielsa en la banca, teníamos a todos  con el traste a dos manos y nadie quería a Chile de rival. ¿Alguna vez  le habíamos guapeado a Uruguay en el Centenario? ¿Cuándo le habíamos pasado por arriba  a los argentinos? ¿Hace cuánto que no ganábamos en un Mundial? Fue lindo mientras duró.


miércoles, 18 de enero de 2012

La "Copa de Cartón"



No había por dónde. Veinte años dimos jugo en las citas continentales y ahora venimos con que la Sudamericana es más penca que la Libertadores.
Es que Jorge Sampaoli le tapó la boca a medio mundo. Sí, el “Bielsa de los pobres”, el mismo que llegó a parchar a Diego Simeone, al que sus pupilos no le entendían ni jota. ¿Se acuerda de que a Platko, a Mirko y al mismo Bielsa tampoco?
El oriundo de Casilda arribaba a un club que se decía grande pero que no conocía de júbilos internacionales. En pedir no hay engaño y los concesionarios azules se la cantaron clarita al D.T.: clasificar a la Copa Sudamericana y alzar el Torneo de Clausura 2011.
Como buen argentino, el estratego se creyó el cuento y confió en sí mismo incluso cuando los suyos lo quisieron como pebre.
Un 12 de junio de 2011, Sampaoli se resarciría al arrebatarle el Apertura a la Universidad Católica. De ahí para adelante nadie contuvo su bosquejo ofensivo: ni la inexpugnable localía de los del Atlántico, ni la altura de Quito y menos la “mufa” del Nacional.
Nos cuesta tanto ganar algo y tan poco que nos cuesta chaquetearlo.
Cuando un equipo juega bonito, hay que dejar las miserias deportivas a un lado,  ponerse de pie y aplaudirlo. Que nunca más nos vuelva a faltar la chaucha para el peso; que tampoco se nos cruce la fatalidad del chileno y que a los archirrivales se les pegue el espíritu santo.
No quiero esperar dos décadas  para gritar campeón y para que otro foráneo venga a sublevar a nuestros futbolistas. Quizás alguien se anime a ganar la “Copa de Cartón”.  

viernes, 2 de diciembre de 2011

Luis Alberto Cerda: “Un animal del ring”


Treinta grados no daban tregua y el profesor de Educación Física menos. En la cancha del Liceo de Aplicación, ordenaba diez vueltas completas y había que aguantárselas.
Al concluir la prueba de resistencia, preguntaba al alumno más aventajado por su deporte favorito. ¡Boxeo!, exclamaba el espigado muchacho. ¡Tai pintao pal Club México, cabrito!, auguraba el maestro.
Luis Alberto Cerda, a sus 13 años, ya sabía de golpes bajos y de caídas a la lona. “Cuando tenía 10 años, mi padre fue atropellado en el paradero 9 de Pajaritos, cuando venía camino a casa desde el trabajo”, dice ahora a los 21 años, con el rostro marcado por las peleas y con el corazón cicatrizado.  
En el México lo despabilaría a punta de coscachos el extinto coach Luis Díaz. A poco de andar, su sed de éxito y unas cuantas pizzas le ganaron el apelativo de “El Animal”. “En realidad soy el animal de la mesa, de la comida… Fue en un Campeonato Nacional Juvenil en el 2009, donde me coroné como Campeón de Chile con 4 peleas ganadas en una semana y con 3 de ellas ganadas por K.O”.
Una treintena de refriegas en el amateurismo nunca lo convencieron. “Siempre tuve la aspiración de ser un profesional, porque es un boxeo más atractivo, más fuerte y atrae más público. El choque, los golpes, la puntuación, los guantes más chicos, todo eso le da su toque al show. En Chile no es una opción dedicarse al boxeo amateur, porque no hay apoyo. Acá uno pelea con puros chilenos, o con suerte con algún argentino de segunda mano, a diferencia de Europa, donde el boxeo amateur sí resulta, porque pelean entre todos, lo que los hace más competitivos”.
En 2010, el ex púgil Joel Mayo quedó perplejo con la exuberancia del muchacho sobre el ring y al poco tiempo lo becó por un semestre en el viejo continente. En tierras ajenas se enfrentaría a la vida y también a una escuela técnica que marcaría su estilo para pelear. “Muchos dicen que el boxeo embrutece o es un deporte para tontos. Pero como boxeador soy mucho más inteligente que cuando no lo practicaba. Gracias a la disciplina, conocí otras latitudes y aprendí a hablar otros idiomas”.    
Tras su periplo por Europa, su cacería en el profesionalismo la inició el 4 de marzo de 2011 con un K.O. Su rival, Humberto Troncoso, no pasó del primer round. “Metí las manos precisas”, recuerda Cerda.
Su última embestida fue el 25 de noviembre de este año y su víctima, el trasandino Orlando Marcelo Colque. “Entre los boxeadores somos siempre respetuosos, al menos yo lo soy tanto arriba como abajo del ring, claro que eso no quita que yo salga a cortarle la cabeza a mi rival si puedo, porque es mi trabajo, soy yo o él, es mi carrera la que está en juego”.
Suma cinco escaramuzas en el campo de los expertos, todas resueltas por la vía del cloroformo y en  cada golpe refleja su admiración intrínseca por Manny Pacquiao es de lo más grande que tiene el boxeo en este momento, Floyd Mayweather da mucho espectáculo y es muy inteligente. Arturo Gatti era muy valiente, o el mismo Juan Manuel Márquez.
Cerda es hijo de la comuna de Maipú, pero hasta ahora un hijo no reconocido. “En la Municipalidad de Maipú no tienen idea de que existo o quizás no saben que soy de la comuna. Me gustaría que la municipalidad me pudiera apoyar. Ojalá hicieran lo mismo que la Municipalidad de Iquique, que tiene una beca llamada “Estanislao Loayza” para apoyar a sus deportistas de alto rendimiento”.
El Animal  sobrevive a las pellejerías de la actividad con los 5 mil pesos de las clases que imparte en el Club México. Algo cae según la bolsa, conforme los rounds que se disputen en las veladas organizadas por la entidad azteca. Ser deportista en Chile es un arréglatelas como puedas. “En lo que va de mi carrera no he tenido auspiciadores; es muy raro que se fijen en un boxeador para darle apoyo. Un aporte monetario o de implementos es muy importante en la carrera de un deportista. Por el momento vivo de lo que me da el Club”.
Cerda sólo se muestra agradecido con el Club México y su director Luis Valenzuela: “Él es muy importante para lo que se está logrando en el boxeo. Su arduo trabajo, su dedicación y pasión por la disciplina han dado frutos y han levantado la actividad. Gracias a él hay boxeo en Chile; gracias a él yo estoy presente en el boxeo chileno”. 
Las miserias de la actividad no amilanan al maipucino. No hay día que no recorra los catorce kilómetros de la ciclorruta que atraviesa la Avenida Pajaritos, la misma arteria donde cayó su viejo y donde se persigna cada vez que pasa por el paradero 9. “Antes de cada velada me conecto con mi papá. Le pido por mi integridad, por mis compañeros y por mi sueño de ser algún día Campeón del Mundo”.