martes, 15 de mayo de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
Fue lindo mientras duró
Bielsa hace milagros aquí, allá y en todas partes. Es puro amor a la pega. A la pega bien hecha, a esa a la que siempre le sacamos el quite. Esa que le produjo urticaria a los concesionarios de los clubes grandes para sacar a Mayne Nicholls de la ANFP.
Dejamos partir al estratego que Guardiola considera el mejor del orbe, al que nos mandó a jugar para adelante y al que paró la chacota en la selección. Lástima que las revoluciones en el balompié criollo, han durado menos que un paquete de cabritas.
Al menos, los bosquejos tácticos de Sampaoli y Berizzo consuelan a los deudos del rosarino. Ver al Athletic engullirse al París St. Germain, al Manchester United o al Schalke 04, también mitiga la pena.
¿Se acuerda que acá santificaron a Bielsa? Cómo no, si el argentino exorcizó todos nuestros espectros en la cancha. No faltan los que le achacan que no ganó nada con la “roja” o que no “inventó” el fútbol. Esos mismos ahora se retractan y le tiran toda la pérgola al Bilbao.
El fútbol con sus vueltas y tumbos, cruzará a Chile con los senderos de Bielsa. Sporting de Lisboa de su regalón Matías lo esperará en semifinales de la Europoa League y el Barcelona de su entrañable Alexis lo aguardará en la final de la Copa del Rey.
Sus afectos por el primero, nunca los pudo ocultar mientras dirigió el combinado rojo y del segundo, se considera un admirador y de tanto en tanto se derrite en loas para él. Chile y Bielsa se corresponden el amor.
Es que con Bielsa en la banca, teníamos a todos con el traste a dos manos y nadie quería a Chile de rival. ¿Alguna vez le habíamos guapeado a Uruguay en el Centenario? ¿Cuándo le habíamos pasado por arriba a los argentinos? ¿Hace cuánto que no ganábamos en un Mundial? Fue lindo mientras duró.
miércoles, 18 de enero de 2012
La "Copa de Cartón"
No había por dónde. Veinte años dimos jugo en las citas continentales y ahora venimos con que la Sudamericana es más penca que la Libertadores.
Es que Jorge Sampaoli le tapó la boca a medio mundo. Sí, el “Bielsa de los pobres”, el mismo que llegó a parchar a Diego Simeone, al que sus pupilos no le entendían ni jota. ¿Se acuerda de que a Platko, a Mirko y al mismo Bielsa tampoco?
El oriundo de Casilda arribaba a un club que se decía grande pero que no conocía de júbilos internacionales. En pedir no hay engaño y los concesionarios azules se la cantaron clarita al D.T.: clasificar a la Copa Sudamericana y alzar el Torneo de Clausura 2011.
Como buen argentino, el estratego se creyó el cuento y confió en sí mismo incluso cuando los suyos lo quisieron como pebre.
Un 12 de junio de 2011, Sampaoli se resarciría al arrebatarle el Apertura a la Universidad Católica. De ahí para adelante nadie contuvo su bosquejo ofensivo: ni la inexpugnable localía de los del Atlántico, ni la altura de Quito y menos la “mufa” del Nacional.
Nos cuesta tanto ganar algo y tan poco que nos cuesta chaquetearlo.
Cuando un equipo juega bonito, hay que dejar las miserias deportivas a un lado, ponerse de pie y aplaudirlo. Que nunca más nos vuelva a faltar la chaucha para el peso; que tampoco se nos cruce la fatalidad del chileno y que a los archirrivales se les pegue el espíritu santo.
No quiero esperar dos décadas para gritar campeón y para que otro foráneo venga a sublevar a nuestros futbolistas. Quizás alguien se anime a ganar la “Copa de Cartón”.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Luis Alberto Cerda: “Un animal del ring”
Treinta grados no daban tregua y el profesor de Educación Física menos. En la cancha del Liceo de Aplicación, ordenaba diez vueltas completas y había que aguantárselas.
Al concluir la prueba de resistencia, preguntaba al alumno más aventajado por su deporte favorito. ¡Boxeo!, exclamaba el espigado muchacho. ¡Tai pintao pal Club México, cabrito!, auguraba el maestro.
Luis Alberto Cerda, a sus 13 años, ya sabía de golpes bajos y de caídas a la lona. “Cuando tenía 10 años, mi padre fue atropellado en el paradero 9 de Pajaritos, cuando venía camino a casa desde el trabajo”, dice ahora a los 21 años, con el rostro marcado por las peleas y con el corazón cicatrizado.
En el México lo despabilaría a punta de coscachos el extinto coach Luis Díaz. A poco de andar, su sed de éxito y unas cuantas pizzas le ganaron el apelativo de “El Animal”. “En realidad soy el animal de la mesa, de la comida… Fue en un Campeonato Nacional Juvenil en el 2009, donde me coroné como Campeón de Chile con 4 peleas ganadas en una semana y con 3 de ellas ganadas por K.O”.
Una treintena de refriegas en el amateurismo nunca lo convencieron. “Siempre tuve la aspiración de ser un profesional, porque es un boxeo más atractivo, más fuerte y atrae más público. El choque, los golpes, la puntuación, los guantes más chicos, todo eso le da su toque al show. En Chile no es una opción dedicarse al boxeo amateur, porque no hay apoyo. Acá uno pelea con puros chilenos, o con suerte con algún argentino de segunda mano, a diferencia de Europa, donde el boxeo amateur sí resulta, porque pelean entre todos, lo que los hace más competitivos”.
En 2010, el ex púgil Joel Mayo quedó perplejo con la exuberancia del muchacho sobre el ring y al poco tiempo lo becó por un semestre en el viejo continente. En tierras ajenas se enfrentaría a la vida y también a una escuela técnica que marcaría su estilo para pelear. “Muchos dicen que el boxeo embrutece o es un deporte para tontos. Pero como boxeador soy mucho más inteligente que cuando no lo practicaba. Gracias a la disciplina, conocí otras latitudes y aprendí a hablar otros idiomas”.
Tras su periplo por Europa, su cacería en el profesionalismo la inició el 4 de marzo de 2011 con un K.O. Su rival, Humberto Troncoso, no pasó del primer round. “Metí las manos precisas”, recuerda Cerda.
Su última embestida fue el 25 de noviembre de este año y su víctima, el trasandino Orlando Marcelo Colque. “Entre los boxeadores somos siempre respetuosos, al menos yo lo soy tanto arriba como abajo del ring, claro que eso no quita que yo salga a cortarle la cabeza a mi rival si puedo, porque es mi trabajo, soy yo o él, es mi carrera la que está en juego”.
Suma cinco escaramuzas en el campo de los expertos, todas resueltas por la vía del cloroformo y en cada golpe refleja su admiración intrínseca por Manny Pacquiao es de lo más grande que tiene el boxeo en este momento, Floyd Mayweather da mucho espectáculo y es muy inteligente. Arturo Gatti era muy valiente, o el mismo Juan Manuel Márquez.
Cerda es hijo de la comuna de Maipú, pero hasta ahora un hijo no reconocido. “En la Municipalidad de Maipú no tienen idea de que existo o quizás no saben que soy de la comuna. Me gustaría que la municipalidad me pudiera apoyar. Ojalá hicieran lo mismo que la Municipalidad de Iquique, que tiene una beca llamada “Estanislao Loayza” para apoyar a sus deportistas de alto rendimiento”.
El Animal sobrevive a las pellejerías de la actividad con los 5 mil pesos de las clases que imparte en el Club México. Algo cae según la bolsa, conforme los rounds que se disputen en las veladas organizadas por la entidad azteca. Ser deportista en Chile es un arréglatelas como puedas. “En lo que va de mi carrera no he tenido auspiciadores; es muy raro que se fijen en un boxeador para darle apoyo. Un aporte monetario o de implementos es muy importante en la carrera de un deportista. Por el momento vivo de lo que me da el Club”.
Cerda sólo se muestra agradecido con el Club México y su director Luis Valenzuela: “Él es muy importante para lo que se está logrando en el boxeo. Su arduo trabajo, su dedicación y pasión por la disciplina han dado frutos y han levantado la actividad. Gracias a él hay boxeo en Chile; gracias a él yo estoy presente en el boxeo chileno”.
Las miserias de la actividad no amilanan al maipucino. No hay día que no recorra los catorce kilómetros de la ciclorruta que atraviesa la Avenida Pajaritos, la misma arteria donde cayó su viejo y donde se persigna cada vez que pasa por el paradero 9. “Antes de cada velada me conecto con mi papá. Le pido por mi integridad, por mis compañeros y por mi sueño de ser algún día Campeón del Mundo”.
viernes, 4 de noviembre de 2011
viernes, 21 de octubre de 2011
El cielo está cada vez más azul
Reconozcamos que el único que se creía el cuento a su llegada a la Universidad de Chile era el mismísimo Jorge Sampaoli y en parte la directiva de Azul Azul, que tras la partida de Gerardo Pelusso y el touch and go con Diego Simeone se decidía por el santafesino.
Es que hay que tener hartas patas para llegar a un club grande, golpear la mesa y darse el lujo de prescindir de un par de intocables de la plantilla como lo eran Olarra e Iturra. Asimismo, el trasandino se puso de mochila a la hinchada cuando esta le pedía a gritos en la titularidad a uno de sus vástagos más regalones: Diego Rivarola.
Para hacer tortas hay que romper huevos, y Sampaoli confió en sí mismo cuando ni siquiera los suyos lo hacían, cuando despectivamente lo apodaban el “Bielsa de los pobres” y cuando los mediocres estigmatizan como “viuda” a todo lo que se parezca al ex entrenador de la selección chilena.
El 12 de junio, Sampaoli coronó campeón a la Universidad de Chile. Se impuso a Universidad Católica por 4-1 -levantó una derrota de dos tantos en el partido de ida- y obtuvo su primer título como entrenador. Con eso bastó para callar cualquier crítica. Recordará usted que los cruzados tuvieron que guardar el cotillón para otra fiesta.
Más allá del color de su camiseta, dígame si no le da gusto cuando a los chilenos les va bien en el deporte; dígame si no le dio gusto ver a los universitarios dándole un baile al equipo más popular de Brasil; dígame si no nos resarcimos del dientudo Ronaldinho y de todas las veces que celebró a costillas nuestras. Pelotas que antes se iban afuera caen envueltas en la red. Eduardo Vargas vestido de frac, se desenvuelve efectivo y mortífero como felino. El equipo chileno corre los noventa minutos y termina asfixiando al rival, implacable. El cuadro chico agrandado ante el poderoso, así da gusto ver el fútbol.
Los estudiantiles brindaron una de las mejores exhibiciones futbolísticas de un combinado nacional jamás vista en tierras foráneas y el cielo al parecer es cada vez más azul en la temporada 2011.
jueves, 20 de octubre de 2011
Crónica de una noche alba
Dígame si no ha sido apocalíptico el 2011 para Colo-Colo. Una temporada que partió con el pie izquierdo tras la insólita ratificación de Diego Cagna en la banca del cacique, y que prosiguió con el éxodo de algunos jugadores referenciales de la institución: Arturo Sanhueza, Rodrigo Meléndez y Miguel Riffo.
Recordemos que el cariacontecido técnico trasandino inauguró el 12 de febrero la temporada de boletas -y tocó fondo- con el 1 a 5 propinado por la Universidad de Concepción en el Estadio Monumental. Al ex boquense se le recordará por abrir el saco de goles y también por las siguientes frases: “me gustaría jugar como Barcelona”, “a esa hora yo duermo la siesta” y “no me preocupa lo que piense el hincha”.
Diez días después de esa afrenta se sentaba en la banca de Pedrero, un Américo Rubén Gallego poseedor de una gran trayectoria y también de un gran verso. El ex técnico de Independiente de Avellaneda apeló en su mandato a situaciones extra deportivas y sus alineaciones escasamente deleitaron el paladar del hincha. Humillantes por decir los menos, fueron las eliminaciones por Copa Libertadores frente a Cerro Porteño por 2 a 3 de local, por el Apertura ante la UC en Cuartos de Final de Play Off y en Copa Chile frente a Lota Schwager. Agréguele la estocada que le clavó Diego Rivarola en el minuto 90 del último súperclásico.
Era agosto y el contrato de Gallego era rescindido por los administradores del club popular. El “Tolo”, que pregonaba su viveza a los cuatros vientos, se iba de Macul sin ningún logro deportivo y con una indemnización que superaba los $120 millones. ¡Hay que ser vivito!
Aunque Lucho Pérez hizo bien su pega como interino, de igual forma el día 30 de agosto fue presentado en sociedad a Ivo Basay como el nuevo entrenador del equipo. Punto aparte es el morrocotudo entuerto -con O’Higgins- que recién lo habilitó para dirigir el día 25 de septiembre frente a Cobreloa. La era de Basay arrancaba con un triunfo en Calama; sin embargo un nuevo frente de mal tiempo y una lluvia de goles azotaba a los albos: La Serena (4-0) y la última frente a la Universidad Católica (4-0), que deja al descubierto las malas decisiones y la mínima erudición futbolística de los concesionarios del club popular. Los mismos que tienen la responsabilidad de devolverles el honor y la vergüenza deportiva a aquellos que se gastan lo que no tiene para ir al estadio, a los que sufren verdaderamente con las derrotas y a los que según parece aman la camiseta de verdad…
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